
La Organización para la Cooperación de Shanghai (SCO) se reúne anualmente en una reunión que atrae la atención de la comunidad internacional. En esta ocasión, 26 países se reunirán en Tianjin, China, para discutir temas de cooperación y seguridad. La SCO, fundada en 2001, se ha expandido para incluir miembros de Asia Central, Cáucaso, Medio Oriente y Norte de África. La reunión anual es una oportunidad para encuentros bilaterales entre líderes de países no occidentales, representando un “modelo de nuevas relaciones internacionales y cooperación regional”.
El contexto de la reunión
La reunión de este año es presidida y organizada por China, y es el primer encuentro después de la toma de posesión de Trump como presidente de los Estados Unidos. Este encuentro tiene lugar en un contexto de guerra comercial que podría haber acercado a China, Rusia e India. El presidente chino presidirá la reunión de domingo y la próxima semana recibirá al líder norcoreano para asistir a la parada celebrativa por el aniversario de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Durante su discurso de apertura, el presidente chino buscará aprobar la estrategia de desarrollo de la SCO para los próximos diez años y delineará una visión de gobernanza global para el futuro. Esta visión deberá superar “guerras culturales y mentalidades de guerra fría”.
La expansión de la SCO
La SCO ha promovido un rápido crecimiento, incluyendo a Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Desde 2017, la SCO ha ampliado su influencia, llegando a contar con 26 países entre miembros, observadores y participantes. Hoy en día, la SCO representa el 40% de la población mundial y cerca de un cuarto del PIB global. Inicialmente enfocada en la seguridad, la SCO se ha proyectado hacia una dimensión global que incluye el comercio y el desarrollo económico.
La SCO como alternativa a la OTAN
Después de la invasión de Ucrania y el aumento de tensiones entre China y Estados Unidos, la SCO se ha convertido en un modo para que Moscú y Pekín muestren al Occidente que ninguna de estas dos potencias será realmente aislada a nivel internacional. La organización ofrece una oportunidad para desarrollar vínculos bilaterales con otros países, la modalidad diplomática preferida por Pekín. Sin embargo, la SCO reúne también a actores con relaciones diplomáticas históricamente complicadas, como India y Pakistán. La participación del gigante indiano en la SCO está en el centro de las atención. El hecho de que el primer ministro indio viaje a China por primera vez en siete años, justo la semana en que el presidente estadounidense Donald Trump impuso aranceles al 50% sobre muchos productos indios, es significativo. A pesar de que el gobierno indio ha negado cualquier conexión entre los dos hechos, es difícil no ver la participación en la SCO como un duro golpe a la idea estadounidense de transformar a India en un obstáculo al predominio chino en el Indo-Pacífico.
Las relaciones entre China e India
Las relaciones entre los dos colosos asiáticos están mejorando después de haber alcanzado su punto más bajo en 2020 debido a una disputa sobre el límite himalayano, que había llevado a enfrentamientos mortales entre sus fuerzas militares. A enero de este año, Pekín y Nueva Delhi reabrieron los vuelos directos y decidieron simplificar el proceso de obtención de visados de viaje. La China se ha opuesto a los aranceles impuestos por Washington, apoyando firmemente a India. Sin embargo, la adhesión de la quinta economía mundial a la SCO ha llevado a resultados ambivalentes. Por un lado, el ingreso de India ha garantizado a la organización un peso específico mayor. Por otro lado, las divergencias entre India y China pueden reducir la capacidad china de promover sus iniciativas a través de la organización.
El documento que saldrá de la reunión
El documento que saldrá de la reunión de este año será relevante para entender los orientamientos del futuro. Cada mención directamente crítica a Estados Unidos será un importante señal de un significativo acercamiento de Nueva Delhi a Pekín y Moscú. El encuentro ofrecerá a Putin la oportunidad de confrontarse directamente con Xi y Modi después de las conclusiones del encuentro celebrado en Alaska con Trump sobre el futuro de la guerra en Ucrania. Para el Kremlin, China e India representan los dos principales socios energéticos. El Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio ha estimado que los dos países hayan comprado más de la mitad de las exportaciones de petróleo y gas de Rusia a partir de 2023. Putin buscará convencer a Pekín de comprometerse más en el desarrollo del gasoducto Siberia 2, que debería transportar gas natural de la región de Altai al noreste de China. Sin embargo, Xi nunca ha aceptado apoyar este proyecto. Además, Putin tendrá como objetivo reavivar el comercio entre los dos países, que había alcanzado niveles récord después de que Moscú se encontró aislada debido al ataque a Ucrania, pero ha disminuido un 8% en los primeros meses de este año.
La desafío de la Cina
Para la Cina, el desafío será convencer de que la SCO es capaz de actuar sobre los temas que considera relevantes. Hasta ahora, la organización no ha sido capaz de defender los intereses de sus miembros, como ocurrió recientemente con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Además, no ha tenido voz en el dirimir los conflictos internos, como ocurrió en el caso de los recientes enfrentamientos entre India y Pakistán, y ni siquiera entre los de Tayikistán y Kirguistán. La SCO ha demostrado las persistentes dificultades que potencias anti-liberales como China y Rusia tienen en ponerse de acuerdo y desarrollar una alternativa creíble.
La sfida per Pechino è chiara: la SCO deve prepararsi a raggiungere “risultati tangibili” abbracciando “una nuova apparenza, un nuovo ritmo, e un nuovo livello”. I prossimi giorni diranno se sarà davvero in grado di rafforzare un blocco capace di presentarsi come alternativa agli Stati Uniti e all’Unione Europea. A contare non sarà tanto il vertice SCO in sé, quanto i bilaterali che si svolgeranno ai margini.
La gestione dei rapporti con l’India
Tutti gli occhi saranno puntati su Xi Jinping e Vladimir Putin, in particolare per la gestione dei rapporti con l’India. Pechino e Nuova Delhi hanno parzialmente attenuato le tensioni negli ultimi mesi, ma il loro rapporto resta segnato da nodi irrisolti, dal sostegno cinese al Pakistan alle dispute di confine.
La posizione dell’India
Inoltre, per l’India il quadro geopolitico ed economico si sta complicando. Le nuove tariffe imposte da Donald Trump hanno incrinato la sua relazione con Washington, spingendo Nuova Delhi a valutare posizioni più concilianti con Pechino.
La Cina come leader di un possibile ordine alternativo
Sul fronte opposto, è proprio la Cina ad avanzare come leader di un possibile ordine alternativo all’egemonia statunitense, limitando l’influenza dell’India in un possibile nuovo sistema internazionale.
L’incognita dell’India
In questo scenario, l’incognita resta se l’India sceglierà di avvicinarsi alla Cina o se tenterà ancora di giocare un ruolo di ago della bilancia tra i due ‘blocchi’.
