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Cómo Estados Unidos y Europa deberían colaborar en la estrategia sobre China

Un mapa de los Estados Unidos y Europa con flechas divergentes.

La cooperación entre Estados Unidos y Europa hacia China está impulsada por necesidad, no buena voluntad. Aunque sus intereses divergen en seguridad y economía, buscan alinearse y evitar desacoplamientos políticos. Sin embargo, discrepancias en enfoques, falta de una estrategia unificada y tensiones comerciales dificultan la colaboración. Es crucial desarrollar políticas y métodos de cooperación adaptables a cambios políticos, con un enfoque económico en proteger contra la sobreproducción china.

La postura estratégica de Europa para una competencia competitiva con China.

Una balanza de equilibrio pesa los sectores económicos europeos y chinos.

Europa enfrenta una rivalidad sistémica con China, que incluye cooperación, competencia y confrontación. China desafía la prosperidad europea con prácticas comerciales injustas y una estrategia de doble circulación, afectando la competitividad de las empresas europeas. Utiliza coerción económica y presiona con restricciones comerciales. Europa debe prepararse para contrarrestar las amenazas económicas y de seguridad.

Fortaleciendo el liderazgo local y el aprendizaje entre pares para mejorar la educación en Nepal.

Municipios aislados con carreteras desconectadas y puertas cerradas.

Fortalecer el liderazgo local y el aprendizaje entre pares en Nepal puede mejorar la educación, ya que la falta de colaboración entre municipios, rivalidad política y escaso apoyo gubernamental obstaculizan el intercambio de conocimientos e innovaciones educativas. La ausencia de una cultura de compartir perpetúa el aislamiento. Se proponen soluciones como fortalecer redes, involucrar a socios externos y cambiar la cultura de no compartir conocimientos. Esto podría impulsar la colaboración y el intercambio de experiencias exitosas.

Energía en el Nuevo Pacto por el Mediterráneo: Renovación, Perspectivas y Opciones

Infraestructura de energía renovable, incluyendo instalaciones solares y eólicas.

El nuevo Pacto por el Mediterráneo busca renovar la cooperación euro-mediterránea, incluyendo la energía renovable y la descarbonización, fomentando inversiones, redes y la integración en cadenas europeas libres de combustibles fósiles. El Pacto impulsa la colaboración en tecnologías limpias, seguridad energética y desarrollo socioeconómico. Se propone una Plataforma de Inversión T-MED para proyectos renovables e hidrógeno y un mecanismo regulatorio para apoyar reformas energéticas en el sur del Mediterráneo.