
La Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, celebrada en Sevilla en 2025, coincide con un momento de crisis en el sistema multilateral y un creciente escepticismo respecto a la cooperación internacional para el desarrollo. Desde la Conferencia de Monterrey en 2002, los objetivos, pilares y agentes de esta agenda han evolucionado significativamente. Inicialmente, el objetivo principal era la integración económica y la reducción de la pobreza a través del comercio internacional. Sin embargo, con el tiempo, se han añadido dimensiones sociales y medioambientales, reconociendo la interconexión entre estas áreas y el sistema económico internacional.
La Conferencia de Sevilla introdujo la preservación del propio sistema de cooperación multilateral como un objetivo adicional. Esto refleja la necesidad de revisar y actualizar las condiciones que tanto la integración económica como el multilateralismo deben cumplir para contribuir positivamente a los objetivos de desarrollo. El multilateralismo se ha expandido y fragmentado, lo que ha llevado a una mayor necesidad de legitimización política a través de una mayor representatividad.
El tipo de actores cuya cooperación es necesaria para la financiación del desarrollo se ha ampliado de los Estados a instituciones subnacionales, sector privado, instituciones financieras, otros organismos internacionales y multilaterales, sociedad civil, poblaciones indígenas, academia y otros. Además, se ha comprendido mejor las dinámicas estructurales históricas, geográficas y políticas que condicionan el lugar de los países en desarrollo en el sistema multilateral.
La evolución de los objetivos y pilares de la cooperación multilateral
La Conferencia de Sevilla se celebró en un contexto de crisis de confianza y cuestionamiento de la cooperación multilateral. Sin embargo, la firma del Compromiso de Sevilla muestra un alto nivel de consenso sobre la necesidad de innovar y seguir trabajando conjuntamente en pos del desarrollo y su financiación. La agenda de desarrollo ha evolucionado para incluir objetivos más amplios y complejos, pasando de un enfoque meramente económico a uno que abarca dimensiones sociales y medioambientales.
La Conferencia de Monterrey y la Conferencia de Doha
El análisis de las Conferencias Internacionales sobre Financiación del Desarrollo (FfD) revela una progresiva ampliación de los objetivos de desarrollo. En Monterrey, la cooperación multilateral se centraba en la integración económica y el comercio internacional. En Doha, tras la crisis financiera de 2008, se reconoció la necesidad de medidas regulatorias adicionales para garantizar el buen funcionamiento del sistema multilateral.
La Conferencia de Adís Abeba y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
En Adís Abeba, el desarrollo se conceptualizó como un enfrentamiento a desafíos globales como el cambio climático y la salud global, lo que requería reformas más profundas, incluyendo la del FMI, en el marco de una agenda de desarrollo transformadora: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La Conferencia de Sevilla de 2025
La Conferencia de Sevilla de 2025 se enfrentó a un contexto geopolítico de crisis de confianza y reducción de la cooperación para el desarrollo. A pesar de esto, el Compromiso de Sevilla identifica la cooperación internacional como esencial, aunque se debe centrarse en áreas de acción urgentes donde es posible lograr avances. Los objetivos últimos de desarrollo siguen siendo los ODS, pero los esfuerzos inmediatos deben preservar el sistema de cooperación multilateral.
La agenda multilateral
La agenda multilateral se asienta sobre varios pilares estructurales: la integración económica, el multilateralismo, el Estado-nación y la legitimidad política. La integración económica, inicialmente vista como un objetivo central, se ha convertido en un pilar que debe contribuir al desarrollo. El multilateralismo debe funcionar de manera que la interconexión entre países sea beneficiosa para todos, reconociendo las dinámicas estructurales e históricas del sistema internacional.
La integración económica y el multilateralismo
La integración económica ha perdido algo de protagonismo debido al estancamiento de la OMC y la adopción de prácticas proteccionistas. Sin embargo, la Conferencia de Sevilla insiste en la necesidad de reformar un sistema de comercio internacional abierto basado en reglas. El multilateralismo se ha complicado con la incorporación de más agentes y la necesidad de un enfoque más pragmático y minilateral en algunas áreas.
La economía política de la agenda de desarrollo
La economía política de la agenda de desarrollo se ha politizado, con un énfasis creciente en la voluntad política y el apoyo doméstico necesario para implementar medidas efectivas. En Sevilla, se reconoce la necesidad de una cooperación multilateral representativa y legítima, priorizando estos pilares sobre el nacionalismo y las medidas proteccionistas.
La evolución de los agentes involucrados
La evolución de los objetivos y pilares de la cooperación multilateral ha llevado a un replanteamiento de los agentes involucrados. Además de los Estados, se ha reconocido la contribución de entidades subnacionales, sector privado, poblaciones indígenas, academia y otros. El sector privado, en particular, ha conseguido un reconocimiento de su heterogeneidad y sus responsabilidades de desarrollo.
La Conferencia de Adís Abeba marcó un salto cualitativo en la identificación de nuevos actores y la diferenciación de roles dentro del sistema multilateral. En Sevilla, se reconoce la necesidad de una mayor coordinación y reivindicación por parte de los países en desarrollo, con un enfoque en temas de preocupación compartida como la deuda soberana y el acceso a financiación. La noción de “sur global” se utiliza para designar circunstancias comunes y estructuralmente desfavorecedoras entre los países en desarrollo.
La agenda de financiación del desarrollo
La agenda de financiación del desarrollo ha evolucionado significativamente en las últimas dos décadas, adaptándose a las necesidades y circunstancias cambiantes, los avances conseguidos y las crisis atravesadas. Los objetivos de desarrollo se han ampliado para abarcar las distintas dimensiones de la realidad del desarrollo. Los pilares de integración económica, multilateralismo, Estado-nación soberano y legitimidad política han dado forma al marco de negociación y acción de esta agenda.
Cooperación y coordinación
El número y tipo de agentes involucrados también se ha ampliado, haciendo cada vez más necesarias la cooperación y coordinación entre ellos. Además, se ha dado una revisión más crítica de las responsabilidades y pesos de los distintos países dentro del sistema multilateral.
