
Donald Trump ha imposto dazi del 50% all’India como misura punitiva per l’acquisto de petrolio russo. Esta decisione rischia de alienar uno de los aliados más importantes de los Estados Unidos en el Indo-Pacifico. El presidente estadounidense ha inizialmente anunciado tarifes del 25%, que son luego sido raddoppiadas para punir a New Delhi por la continua importación de petrolio ruso. Esta mossa representa un duro colpo para la economia india, que ve a los Estados Unidos como su principal mercado de exportación. El gobierno indiano estima que los nuevos dazi colpirán 48,2 millones de dólares de exportaciones, creando dificultades para una de las economías en más rápida crecimiento al mundo.
Las consecuencias de esta medida podrían extenderse bien más allá de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos e India. La estrategia exterior americana, que por más de un decenio ha buscado hacer del Indo-Pacifico el fulcro del contenido de la Cina, podría ser comprometida. La decision de Trump es madurada a inizio agosto, mientras el tycoon indicaba como prioridad la búsqueda de una solución duradera para el conflicto en Ucrania. El vicepresidente JD Vance ha declarado a la NBC que las tarifes secundarias han sido pensadas para hacer más difícil a los rusos enriquecerse con su economía petrolera.
Importaciones de petrolio ruso por parte de la India
Desde el inicio del conflicto con Kiev, la India ha multiplicado sus importaciones de petrolio ruso, llegando a dos millones de barriles al día desde mayo de 2023 en adelante. Estos representan aproximadamente un tercio de sus importaciones de crudo y aproximadamente el 45% del valor de sus importaciones totales. Desde que la Unión Europea ha aprobado sanciones para boicotear a la Rusia en enero de 2023, China, India y Turquía han sido los tres mayores adquirentes de petrolio ruso. El Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA) ha estimado que la India ha importado 111 mil millones de euros de petrolio desde entonces. Según ICRA, una agencia de rating india, esta elección ha permitido a las empresas ahorrar 13 mil millones de dólares en dos años. Incluso queriendo retroceder, el New York Times sostiene que sería comunque necesario al menos un año para sustituir el petrolio ruso con el de Arabia Saudita e Iraq.
Reacciones del gobierno indiano
El premier indiano Narendra Modi ha construido su carrera sobre el proponerse como un político duro y poco inclinado a ceder, y difícilmente hará marcha atrás. El día anterior a la entrada en vigor de las sanciones, exhortaba a los indios a ser «resueltos para el local» y comprar productos nacionales. La India es la quinta economía mundial y una de las más en rápida crecimiento. El think tank de Nueva Delhi Global Trade Research Initiative ha estimado que los sectores más afectados serán aquellos que emplean mucha fuerza de trabajo, como la producción textil, la automotriz, los joyeros, la industria de la piel y la alimentaria.
Consecuencias de las sanciones
El nuevo régimen tarifario representa un shock estratégico que podría cancelar la presencia india en los Estados Unidos, provocando desempleo en los centros votados a la exportación y poniendo en duda su papel en la cadena industrial. Por ahora quedan exentos algunos sectores vitales para la economía nacional, como la farmacéutica y la electrónica. Sin embargo, las tarifas no frenarán la carrera india: las bancos Morgan Stanley y Citigroup han declarado que los dazos impactarán menos de un punto porcentual en la crecimiento estimado al 6,5%. Entre las grandes economías globales, la india es una de las menos dependientes de sus exportaciones.
Objetivos de Trump
El objetivo de Trump podría ser otro: abrir el mercado indio a los agricultores estadounidenses. Las tarifas llegan en el momento en que la administración estadounidense está comprometida en un intento de cerrar un acuerdo comercial sobre los sectores agrícolas y casearios. Los dos países se han reunido ya cinco veces con el intento de cerrar la negociación, sin nada hecho. Nueva Delhi resiste a la idea de abrir estos sectores a la importación de productos americanos a bajo precio, poniendo en riesgo el trabajo de millones de indios. El Ministerio del Comercio indio está evaluando cómo expandir su exportación a otras regiones, en particular a América Latina, África y Sudeste Asiático. En este contexto, incluso los negocios para un tratado comercial con la Unión Europea podrían reanudarse.
Impacto en la estrategia estadounidense
La decisión de Trump podría invertir drásticamente la estrategia estadounidense de sustituir las manufacterías chinas con las indias. Todo a la vela de la reunión anual de la Organización de Shanghai para la cooperación (Sco), que verá sentados al mismo tablero Xi Jinping, Narendra Modi y Vladimir Putin. Nacida oficialmente en 2001 como lugar de encuentro entre países centroasiáticos para discutir la seguridad de la zona, la Sco se ha ampliado con el tiempo. Hoy en día las adhesiones de los países con los que dialoga han alcanzado el Cáucaso, el Medio Oriente y el Norte de África. Más de una veintena de líderes provenientes del llamado sur global escucharán las palabras de Xi el próximo 31 de agosto. El tema de este año es cuanto más emblemático: «En el mundo de hoy, viejas mentalidades de egemonismo y de políticas de poder aún tienen influencia, con ciertos países que buscan imponer sus intereses a otros países, amenazando seriamente la paz y la estabilidad».
La guerra commerciale di Trump contro l’India risulta tra le più sorprendenti. Colpendo il Paese con dazi al 50%, il Presidente USA non solo lo umilia mettendone in pericolo la promettente ma fragile crescita economica, ma ha fatto evaporare in un batter d’occhio più di un decennio di strategia estera americana volta a fare dell’Indo-Pacifico il cardine del contenimento della Cina e, più in generale, della geopolitica globale. Tutti, inclusa l’Europa e gli Stati Uniti, in questi anni hanno guardato al Subcontinente come a una promessa sul piano economico e un’ancora di salvezza per le nostre relazioni commerciali e industriali con l’Asia.
Trump, invece, ha riservato al Paese dell’“amico” Modi un trattamento che ci si sarebbe forse aspettati nei confronti della Cina di Xi, che al momento è stata risparmiata grazie a un ennesimo rinvio della guerra tariffaria. In India non l’hanno presa bene: quello di oggi non è il Paese di venti o trent’anni fa e, a ragion veduta, si percepisce come una potenza nascente e strategica per gli equilibri mondiali.
Gli indiani faranno tutto il possibile per difendere questa traiettoria, incluso dare il benservito agli americani. L’India ambisce a diventare una nazione pienamente industrializzata entro i prossimi vent’anni, e non rinuncerà al petrolio russo.
