
ES IMPORTANTE: Las incursiones en los espacios aéreos europeos, intencionales o no, muestran la creciente arrogancia de Moscú y plantean preguntas complejas a la OTAN en un momento delicado para la Alianza. La OTAN ha reiterado que utilizará todos los instrumentos militares y no necesarios para defenderse y desalentar cualquier amenaza, de acuerdo con el derecho internacional. Este mensaje se comunicó después de que Estonia informó que tres aviones rusos Mig habían sobrevolado su espacio aéreo durante 12 minutos. Este incidente es solo el último de una serie de eventos similares que han afectado los cielos europeos en las últimas semanas. Aviones sin piloto han sido avistados en Rumania, Estonia, Noruega y Dinamarca, mientras que las dinámicas de un incidente en Polonia dos semanas atrás siguen siendo desconocidas.
Aunque los medios europeos sospechan de Moscú, no hay pruebas suficientes para atribuir a la capital rusa la intención de desencadenar una escalada. Sin embargo, los eventos requieren una respuesta decidida. La OTAN ha comunicado su firme intención de reaccionar ante cualquier amenaza, pero también ha aclarado que no habrá un automatismo peligroso. El secretario general de la OTAN explicó que las decisiones se toman en tiempo real, basándose en la información disponible sobre la amenaza representada por el avión. Antes de ordenar el derribo, se realizará una evaluación para examinar la intencionalidad, el armamento y el potencial riesgo para las fuerzas aliadas, los civiles o las infraestructuras.
La estrategia híbrida rusa
Estos episodios han puesto de relieve las vulnerabilidades de la OTAN frente a una estrategia híbrida rusa destinada a debilitar el apoyo occidental a Ucrania. En este contexto, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha contribuido a desestabilizar la Alianza. Trump había criticado en el pasado a sus aliados principalmente por la inversión militar, pero su reelección ha generado ambigüedad sobre el compromiso de EE. UU. en Europa, amenazas de retirada de tropas y relaciones inestables con Moscú y Kiev.
Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, Trump afirmó que Kiev, con el apoyo de la Unión Europea, debería ser capaz de luchar y recuperar sus territorios, sugiriendo que los países de la OTAN deberían derribar los aviones rusos que incursionan. Sin embargo, agregó que la intervención de EE. UU. dependería de las circunstancias.
La incertidumbre de la OTAN
El artículo 5 de la OTAN, que se refiere a la defensa colectiva, no es un mecanismo automático, sino una decisión política que depende en gran medida de Washington. La ambigüedad de Trump no desalienta a las provocaciones de Moscú, pero debilita las perspectivas de los aliados, preocupados por tener que enfrentar a Rusia sin el apoyo de EE. UU. Esto plantea preguntas sobre una posible «fuerza de reaseguro» europea en Ucrania sin el apoyo americano.
La respuesta de la OTAN
Para Moscú, las divisiones entre las dos orillas del Atlántico ofrecen una oportunidad para probar la solidaridad de la Alianza. En los últimos meses, han habido aumentos constantes de ataques cibernéticos contra las infraestructuras críticas europeas, parte de una estrategia híbrida para debilitar el apoyo occidental a Ucrania. El objetivo final del Kremlin es demostrar que la garantía de seguridad mutua prevista en el artículo 5 de la OTAN es inútil, permitiendo a los rusos eliminar gradualmente a los estados europeos más pequeños sin enfrentar la potencia combinada de la OTAN.
La necesidad de cohesión
Si la OTAN se enfrenta a la incertidumbre de un presidente americano con humores cambiantes, lo mismo vale para los rusos. Las reacciones de EE. UU. en una posible crisis internacional son impredecibles. Aunque EE. UU. se retirara en una eventual escalada en el frente este, Reino Unido, Francia, Alemania y Polonia no permanecerían inactivos. Aunque mantengan la cautela para evitar una escalada incontrolada, los países europeos no pueden esperar a que Rusia vaya más allá antes de enfrentar los temores por la seguridad planteados por las recientes provocaciones del Kremlin.
La necesidad de una respuesta decidida
Los estados miembros de la OTAN deben establecer juntos reglas de juego claras e inequivocables para las incursiones transfronterizas con drones y aviones de combate. Esto garantizaría claridad para todos los países, incluida Rusia. La misión Eastern Sentry, destinada a reforzar la frontera con Rusia, debería ser ampliada y convertirse en permanente, integrando a Ucrania como socio estratégico. Europa debería priorizar la producción de herramientas para la guerra electrónica y tecnologías anti-drones. La Comisión Europea presentará opciones de financiamiento para un proyecto que busca crear un «muro de drones» en el flanco este durante un encuentro informal de líderes europeos previsto para el 1 de octubre en Copenhague.
La tensión en Europa
Mientras tanto, la tensión en Europa sigue siendo alta. La primera ministra danesa Mette Frederiksen ha reiterado que, aunque no se está en guerra, tampoco se está en tiempo de paz. Las declaraciones hostiles, ambigüas y a veces contradictorias de Trump no hacen más que aumentar las tensiones y las incertidumbres sobre el compromiso de EE. UU. al lado de sus aliados. El riesgo de escalada y errores de cálculo o juicio es ahora muy alto, requiriendo cohesión y una justa combinación de frialdad y firmeza por parte de todos los líderes europeos, tanto en Bruselas como en las capitales.
