
El presidente Trump ha anunciado que el primer ministro israelí, Netanyahu, ha aceptado su plan para poner fin a las hostilidades en Gaza, invitando a Hamas a liberar a los rehenes y a terminar el conflicto. Trump agradeció a Netanyahu por aceptar el «plan de 20 puntos» para la cesación de las hostilidades en Gaza. Aunque el presidente estadounidense dejó claro que el acuerdo aún debe ser aprobado tanto por el gobierno de Israel como por Hamas, que en ese momento no había recibido oficialmente el documento. Trump también mencionó que, si Hamas no acepta el acuerdo, Israel tendrá el pleno apoyo para actuar. Trump calificó el día como «histórico para la paz» y elogió la confianza de Netanyahu en que juntos pueden poner fin a la muerte y la destrucción, abriendo un nuevo capítulo de seguridad y prosperidad para la región.
El plan de 20 puntos incluye la cesación inmediata de las hostilidades y el intercambio de rehenes. Hamas debe liberar a los rehenes en un plazo de 48 horas después del acuerdo, a cambio de que Israel interrumpa las operaciones militares y comience un retiro gradual de sus tropas. Se introducirán ayudas humanitarias masivas en la Franja de Gaza, distribuidas por las Naciones Unidas y la Media Luna Roja. Sin embargo, hay incertidumbre sobre el posible papel de la controvertida Gaza Humanitarian Foundation (GHF).
Para Hamas, el plan ofrece una solución de compromiso que incluye el desarme total y la amnistía para los militantes, así como el exilio para los líderes. El punto número 9 del plan aborda la gobernanza de transición de la Franja de Gaza, proponiendo una administración temporal de tecnócratas palestinos supervisados por un nuevo organismo internacional bajo la égida de las Naciones Unidas. Este organismo, la Gaza International Transitional Authority (GITA), tendría su sede en Al-Arish, en el norte de la península del Sinaí, en Egipto. El plan no menciona la Cisgiordania ni la creación de un Estado palestino, aunque sugiere que, si todo va según lo planeado en Gaza, podrían crearse las condiciones para un camino hacia un futuro Estado palestino.
El plan incluye condiciones difíciles de aceptar para ambas partes, especialmente la posibilidad de un futuro Estado palestino, que Netanyahu ha rechazado repetidamente. La situación política interna en Israel es compleja, con ministros de extrema derecha que exigen la derrota total de Hamas y familias de rehenes que amenazan con protestas si Netanyahu no regresa con un acuerdo. La estabilidad del gobierno de Netanyahu depende de la lealtad de varios ministros clave, incluyendo a Bezalel Smotrich, quien podría decidir el destino del acuerdo.
Hamas ha aceptado en principio la hoja de ruta estadounidense, pero aún no ha recibido oficialmente el plan de Trump. Los Estados Unidos colaborarán con socios árabes e internacionales para desarrollar una Fuerza de Estabilización Internacional temporal que supervisará la seguridad en Gaza mientras se entrena una fuerza palestina. Algunos gobiernos árabes han aceptado provisionalmente participar en esta fuerza, pero las negociaciones continúan.
La propuesta de Trump se ha desarrollado en un contexto de intensa presión y conflicto. Netanyahu, en su discurso ante las Naciones Unidas, no mencionó un acuerdo inmediato ni una solución política, sino que acusó al mundo de haber olvidado el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Desde entonces, Israel ha llevado a cabo una guerra prolongada y devastadora contra Hamas, con bombardeos constantes y ataques en capitales regionales, incluyendo objetivos previamente considerados intocables.
Trump, por otro lado, busca un acuerdo que reconozca las aspiraciones palestinas, lo que es políticamente complicado para Netanyahu, quien ya enfrenta desafíos internos y procesos judiciales por corrupción. La propuesta de Trump podría obligar a Netanyahu a una confrontación política que ha evitado durante casi dos años, lo que añade incertidumbre a la situación.
El plan de Trump incluye elementos novedosos, como la permanencia de los palestinos en la Franja de Gaza y la amnistía para Hamas, a cambio de la liberación de rehenes. Sin embargo, tanto Israel como Hamas enfrentan un dilema existencial: mientras haya guerra, hay esperanza. La situación es compleja y las próximas horas serán cruciales para determinar el curso de los eventos.
