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Las Diferentes Caras de la Inversión China en Italia

En los últimos cuatro años, los flujos de inversión directa extranjera de China en Italia han pasado de una fase expansiva a una más selectiva, centrándose en estructuras patrimoniales sólidas y fiscalmente coherentes. Aunque hubo una disminución en 2023,
Gráfica que ilustra la estrategia de inversión de China en Italia en constante cambio desde 2021-2024.

Los flujos de inversión directa extranjera (IDE) desde China en Italia han experimentado una reducción significativa en comparación con el pasado. La atención se ha centrado en la calidad de los proyectos, mientras que la Unión Europea (UE) ha aumentado las exigencias de seguridad económica. En los últimos cuatro años, la trayectoria de los inversiones chinas en Italia ha atravesado una transición significativa: de la fase expansiva post-crisis pandémica a un reducción determinada por una mayor selectividad. Esta evolución responde a la necesidad de construir estructuras patrimoniales más sólidas y fiscalmente coherentes.

La Italia sigue siendo un mercado complejo pero atractivo para China, donde el éxito de los inversores depende cada vez más de la calidad de las arquitecturas societarias en lugar de la cantidad de operaciones. En los años 2021-2024, la trayectoria de los inversiones directas extranjeras chinas en Italia pasó de una fase expansiva a una lógica más selectiva. Después de los niveles registrados en 2021 (133,1 millones de euros) y en 2022 (164,6 millones de euros), el 2023 (149,4 mil millones de euros) marcó el primer freno (-9,2% año a año), determinado por controles más severos y por un contexto geopolítico cada vez más incierto. Sin embargo, estos números deben leerse en una perspectiva más amplia: en el período pre-pandémico, el nivel de las inversiones directas chinas en Italia era decididamente más elevado, con un pico en 2015 de aproximadamente 7,5 mil millones de euros.

La contracción de los flujos de inversión china en Italia en 2024

En 2024, los flujos de inversión china en Italia cayeron hasta 32,9 millones de euros, marcando una inversión más brusca en comparación con los años anteriores. Según el China Cross-Border Monitor, estos flujos se distribuyeron en 416 operaciones, principalmente de pequeña escala, concentradas en los sectores sanitario-farmacéutico, infraestructural y de bienes de consumo. La contracción de los flujos de inversión china en Italia en 2024 refleja un cambio estructural de estrategia por parte de Pekín: menos operaciones, pero más miradas y coherentes con las nuevas prioridades de política industrial. Se trata del paso de una lógica cuantitativa a una lógica cualitativa, orientada a la construcción de plataformas de inversión integradas, sólidas y sostenibles.

La reducción de los flujos es el resultado de una combinación de factores. En los últimos años, la política de inversión extranjera en Italia y en Europa se ha vuelto más prudente y selectiva. La pandemia, el freno de la economía china y las tensiones geopolíticas son todos aspectos que han frenado los flujos de capital. En paralelo, tanto la UE como Italia han introducido controles más rigurosos. Italia ha mostrado una mayor voluntad de recurrir al Golden Power, un mecanismo que protege los sectores estratégicos de adquisiciones extranjeras potencialmente riesgosas. En 2024 se registró un único caso de veto en contra de un proyecto de joint venture entre la sociedad italiana Manta Aircraft Srl y la empresa china Shenyang Aviation Industry Group Co. Ltd para el desarrollo de prototipos de aviones destinados al transporte de pasajeros. Casos actualmente en examen son CDP Reti SpA y Ansaldo Energia SpA, mientras que es precisamente de estos días la noticia de la archivación del caso Pirelli.

La seguridad económica integrada en la UE

A nivel europeo, el Reglamento UE 2019/452 y la propuesta de reforma de 2024 buscan coordinar el escaneo de IDE y incluir nuevos sectores sensibles, mientras que el Libro blanco sobre las inversiones en salida se centra en prevenir fugas de tecnologías estratégicas. En general, la UE se orienta hacia una lógica de «seguridad económica integrada», que combina la apertura a los capitales extranjeros y la protección de la soberanía tecnológica, con una especial atención a las inversiones de origen chino.

Según MERICS y Rhodium, el 2024 marcó un regreso a la crecimiento de las inversiones chinas en la UE y en el Reino Unido por primera vez desde 2016, alcanzando 10 mil millones de euros, con un aumento del 47% en comparación con el año anterior. Esta dinámica se sostuvo por la expansión de los proyectos greenfield y por un renovado interés en las operaciones de M&A, que en Europa totalizaron 4,1 mil millones de euros. Dentro de la UE27, los principales beneficiarios en 2024 fueron Hungría, Polonia, Países Bajos, Alemania y Suecia, con inversiones concentradas en el sector automotriz/movilidad eléctrica.

En el primer semestre del 2025, las inversiones directas chinas en Italia alcanzaron un valor total de 26,3 millones de euros, de los cuales aproximadamente el 77,8% se reunió a operaciones de M&A. En detalle, los principales sectores destinatarios fueron los de materiales básicos, metales y minerales (12,9 millones) y los de maquinaria industrial (6,4 millones), a testimonio del interés chino por la manufactura italiana de alta tecnología y por las filas productivas integradas. Siguieron los servicios financieros y empresariales y, en medida más limitada, los productos de consumo y las infraestructuras. En comparación con 2024, emerge un cambio de tendencia sectorial: las inversiones se concentran en pocos ámbitos clave, reflejando una estrategia orientada a la estabilidad operativa de las participaciones ya adquiridas en Italia. Emergen en este período entre los principales países destinatarios también España y Chipre.

L’Italia rappresenta un contesto favorevole per la nuova strategia degli investimenti cinesi: società semplici per la gestione patrimoniale, Srl e holding per partecipazioni operative, oltre a un regime fiscale che, se strutturato correttamente, consente ottimizzazioni pienamente conformi, come la Participation exemption e la flat tax per nuovi residenti. A ciò si aggiunge un quadro normativo maturo, in cui la protezione degli investimenti esteri, la tutela patrimoniale e la trasparenza bancaria costituiscono un vantaggio competitivo rispetto ad altre giurisdizioni europee. Un investitore cinese che adotti un’architettura societaria coerente – fondata su una holding italiana o europea, una tracciabilità conforme alle regole della State Administration of Foreign Affairs (SAFE) e una fiscalità pianificata ex ante – può accedere a strumenti evoluti come la distribuzione efficiente dei dividendi intra-gruppo, la riduzione delle doppie imposizioni e la pianificazione successoria internazionale.

Strutture societarie e fiscalità

Sempre più operazioni di M&A sino-italiane si strutturano attraverso veicoli ponte (Special Purpose Vehicles) e holding intermedie, in grado di garantire continuità operativa, compliance fiscale e protezione reputazionale. Questo è confermato dalle circa 700 aziende a partecipazione cinese attualmente operanti in Italia. In prospettiva, il consolidamento di queste strutture patrimoniali e operative potrà favorire una presenza cinese in Italia più stabile, trasparente e allineata agli standard europei di governance e sostenibilità.

Comitato intergovernativo Italia-Cina

Lo scorso 8 ottobre si è tenuta la XII sessione del Comitato intergovernativo Italia-Cina, dedicata alle azioni da intraprendere per dare attuazione al nuovo Piano d’azione 2024-2027, siglato tra i due Paesi lo scorso anno. Questo Piano rappresenta uno dei principali risultati di due visite di Stato avvenute a pochi mesi di distanza: la prima è stata della premier Meloni a Pechino a luglio e la successiva è stata del presidente della Repubblica Mattarella a novembre. Nel comunicato finale il Comitato ha confermato la volontà di intensificare la cooperazione economica e gli investimenti bilaterali, promuovendo un ambiente d’affari aperto, competitivo e trasparente, e sostenendo nuovi progetti congiunti nei settori della transizione verde, digitale, aerospaziale e dell’intelligenza artificiale.

Cooperazione economica e investimenti

In questo contesto, la Commissione economica mista, il Business Forum Italia-Cina e il Consiglio cinese per la promozione del commercio internazionale (CCPIT) continuano a svolgere un ruolo strategico nel consolidare il dialogo tra governi e imprese, contribuendo a prevenire rischi e a gestire in modo costruttivo le potenziali controversie commerciali. In questa fase storica, l’Italia punta a mantenere aperti i canali di collaborazione con la Cina, pur nel quadro della strategia europea di de-risking, che mira a ridurre le dipendenze strategiche senza chiudere al dialogo. Pechino, da parte sua, ha ribadito la disponibilità a esplorare nuovi ambiti di cooperazione nei settori della transizione verde, digitale, aerospaziale e dell’intelligenza artificiale, garantendo condizioni eque di accesso al mercato per le imprese italiane.

Investimenti cinesi in Italia

Alla luce dei dati del primo semestre 2025, è probabile che gli investimenti cinesi in Italia rimangano su livelli contenuti anche nella seconda parte dell’anno, ma sempre più concentrati nei settori dei macchinari industriali, delle tecnologie green e dell’ICT applicata alla sostenibilità. Il trend conferma una transizione ormai strutturale: Pechino privilegia un numero minore di operazioni, ma di qualità più elevata, in linea con la strategia di modernizzazione industriale e di transizione energetica che emerge nelle fasi preparatorie del 15° Piano quinquennale.

Strumenti di controllo e tutela della sovranità tecnologica

Parallelamente, l’Italia e l’Unione europea stanno rafforzando i propri strumenti di controllo – dal Golden Power alla riforma dello screening sugli IDE – nel tentativo di coniugare apertura ai capitali stranieri e tutela della sovranità tecnologica. È il segno di un doppio adattamento: una Cina più selettiva e industrialmente strategica e un’Europa più cauta ma non chiusa.

Italia e investimenti sino-europei

Nel contesto europeo, dove i principali flussi di capitale si concentrano nella zona centro-orientale del continente (anche se a livello di stock dal 2000 al 2024 Germania, Francia e Regno Unito continuano a guidare la classifica), l’Italia si colloca ancora su livelli nettamente inferiori. In questo senso, l’Italia può ambire a ritagliarsi un ruolo di snodo strategico nella nuova geografia degli investimenti sino-europei, valorizzando la propria capacità di attrarre capitali destinati a progetti innovativi, sostenibili e improntati alla cooperazione industriale di lungo periodo. Inoltre, il nostro Paese dispone di un quadro normativo e fiscale competitivo, in grado di attrarre capitali orientati alla sostenibilità e alla trasparenza. La vera sfida, oggi, non è più aumentare il numero delle acquisizioni, bensì costruire strutture solide e integrate, capaci di generare valore duraturo per entrambe le parti.

Documentos reguladores y banderas destacan la vigilancia de la UE y la italiana.