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Energía: La Transición bajo Presión

El informe World Energy Outlook de la Agencia Internacional de Energía prioriza la seguridad energética sobre el cambio climático debido a las tensiones globales por recursos como el gas ruso. Sin embargo, se reconoce la necesidad de invertir en
Un gráfico y un mapa que ilustren las prioridades energéticas mundiales en constante cambio.

El World Energy Outlook, el informe anual de la Agencia Internacional de Energía (IEA), es un punto de referencia crucial para analistas y gobiernos, ofreciendo una visión detallada de las tendencias energéticas globales. Este informe no se limita a presentar datos numéricos, sino que atribuye una relevancia significativa a la elección de los temas tratados y al lenguaje utilizado para describirlos.

La edición 2025 del informe, publicada el 12 de noviembre, pone en el centro de la discusión la seguridad energética. Este tema se identifica como la principal desafío contemporáneo, ya que la energía ha convertido en un elemento clave en la contienda por la hegemonía global. Las tensiones geopolíticas han involucrado simultáneamente diversas fuentes y tecnologías energéticas, haciendo que la seguridad energética sea una prioridad absoluta.

La lucha contra el cambio climático, aunque aún presente, recibe menos atención que en años anteriores. Este reordenamiento es evidente en los números: la expresión «seguridad energética» aparece 92 veces en el informe 2025, mientras que «cambio climático» se menciona solo 42 veces. Este descenso es significativo si se compara con las cifras de años anteriores, donde las citas sobre el cambio climático eran mucho más elevadas. Por ejemplo, en 2015 eran 96, en 2016 135 y en 2017 90.

Estos datos sugieren un cambio en las prioridades de la IEA y en el ecosistema de expertos y decisores políticos. El contexto geoestratégico cambiado, caracterizado por eventos como la cierre de los rubicubes de gas ruso hacia Europa, el sabotaje de gasoductos y otras infraestructuras, las medidas chinas de control sobre la exportación de tierras raras y las sanciones occidentales sobre el petróleo ruso, han influido profundamente en el mercado internacional de la energía. Las políticas energéticas están ganando cada vez más peso en este escenario, y la política internacional está influyendo directamente en el debate dentro de las organizaciones internacionales y los think tank.

Las presiones políticas, especialmente las ejercidas por la administración americana, han llevado a la IEA a modificar su enfoque. La agencia ha retomado a utilizar un modelo abandonado en 2020, que prevé un congelamiento de las políticas energéticas actuales durante los próximos 25 años. Este modelo sugiere que la demanda de petróleo y gas continuará aumentando mucho más allá de 2050, en contraste con las previsiones anteriores que indicaban un pico de la demanda de petróleo antes de finales del decenio.

El informe 2025 destaca que, incluso en el escenario más optimista de cero emisiones netas globales, serán necesarias inversiones adicionales en los impiantes de extracción y refinación de combustibles fósiles. Esto es esencial para contrarrestar la pérdida de eficiencia de los yacimientos de petróleo y gas y de algunos impiantes, como los terminales de gas licuado o las centrales termoeléctricas, garantizando así un margen de seguridad al sistema energético durante la transición.

La atención a la seguridad energética no es en contradicción con los esfuerzos para contrarrestar el cambio climático. La resiliencia de las redes, la autonomía y la estabilidad de los precios ofrecidas por las fuentes renovables y el nuclear son elementos clave tanto para la transición energética como para la seguridad energética. Estos dos objetivos están interconectados: el cambio climático no puede ser enfrentado sin garantizar seguridad al sistema energético, y la seguridad energética es un miraje sin mantener bajo control el calentamiento global.

Iconos de fuentes de energía renovable y nuclear con diagrama de interconexión.