
Durante muchos años, el Instituto de Ciencias de la Educación (IES) del Departamento de Educación de los Estados Unidos ha sido encargado de responder a una pregunta crucial: ¿qué funciona en la educación? En específico, qué programas, intervenciones y servicios ayudan a los estudiantes a aprender? La What Works Clearinghouse (WWC) define evaluaciones de calidad, incluidos métodos estadísticos que permiten afirmaciones confiadas sobre la efectividad de un programa en mejorar los resultados de los estudiantes. Si bien este enfoque representa un nicho dentro del campo más amplio de la investigación educativa, el IES y la WWC establecen el estándar dorado para evaluar programas y intervenciones educativas, lo que hace que esta área de nicho sea altamente influyente.
En los últimos años, los recortes presupuestarios significativos de la administración Trump han llevado a despidos y incertidumbre en la financiación del IES. Este turbulento ha afectado a los principales investigadores de evaluación en think tanks y tiendas de política, lo que ha llevado a pérdidas de empleo y una crisis en el campo de la investigación de evaluación educativa. Esta crisis presenta una oportunidad para la reinventación.
La necesidad de una nueva aproximación
La actual aproximación para comprender la efectividad educativa es demasiado estrecha. Se centra principalmente en determinar la causalidad y utilizar medidas cuantitativas disponibles como puntuaciones de pruebas. Este hiperfoco en la causalidad a menudo conduce a una visión estrecha de la educación, donde el diseño del estudio dicta qué se evalúa en lugar de lo contrario. Este enfoque pasa por alto el contexto más amplio y los mecanismos que impulsan los resultados educativos.
La dependencia del campo de evaluación en estudios quasi-experimentales a menudo resulta en la omisión de aspectos cruciales. Estos estudios a menudo omiten explorar los mecanismos que explican por qué una intervención funciona en contextos específicos. También pasan por alto resultados matizados que son difíciles de cuantificar, como habilidades de pensamiento crítico, competencias socioemocionales y bienestar psicológico. Estos resultados, si bien son difíciles de medir, son vitales para comprender si los estudiantes prosperan.
Una nueva aproximación
Para abordar estos problemas, se necesita una nueva aproximación. Esta aproximación debería incluir más investigación causal que amplíe la lente, incorporando investigación cualitativa que complemente los resultados causales. Al enfatizar los mecanismos, como se ve en la psicología, se puede ayudar a probar hipótesis sobre por qué las intervenciones funcionan. Además, se deben desarrollar medidas más allá de la logro para capturar una visión más completa de los resultados educativos.
Esta nueva aproximación se puede aplicar al IES y sus futuras iniciativas. Por ejemplo, publicar resultados experimentales o quasi-experimentales junto con estudios cualitativos o basados en encuestas sobre la misma intervención puede proporcionar una comprensión más holística. El estudio quasi-experimental hipotizaría y modelaría el mecanismo causal, mientras que el estudio cualitativo validaría este mecanismo y consideraría factores contextuales que podrían mejorar o socavar su impacto.
Implicaciones y oportunidades
Esta aproximación incentivaría la investigación interdisciplinaria, ayudando a explicar qué intervenciones son portátiles a otros contextos. Ser más atento al contexto y a las condiciones—entendiendo el «cómo» y el «por qué» de qué funciona en la educación—puede abordar críticas de que la investigación educativa es difícil de traducir en acciones y decisiones concretas para los formuladores de políticas y los profesionales. Al mejorar la identificación de los mecanismos, los educadores pueden determinar si una estrategia probada en otra parte es probable que beneficie a un grupo específico de estudiantes en un contexto específico que enfrenta desafíos particulares.
El IES y sus iniciativas, incluida la WWC, han jugado un papel vital en la educación al identificar qué funciona. Sin embargo, asociar la WWC con un «clearinghouse» de «cómo y por qué funciona» podría proporcionar una comprensión más completa de la efectividad educativa. Esta crisis en la investigación de evaluación educativa no debe desperdiciarse; presenta una oportunidad para reinventar y ampliar nuestra aproximación para comprender la efectividad educativa.
