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Nuclear Secrets

Nuclear fog in the Iranian-Israeli conflict confuses facts and accusations. Israel claims to have neutralized Iran, which in turn claims to have attacked Tel Aviv. The International Atomic Energy Agency accuses Iran of violating the nuclear non-proliferation treaty, increasing
Nuclear facilities, smoke screens, conflicting flags of Iran and Israel.

La retórica belicista y la desinformación crean una “nebbia nucleare” que oscurece hechos y acusaciones en el conflicto entre Irán e Israel. Israel ha declarado haber eliminado las defensas y el régimen iraníes, afirmando que la victoria está asegurada. Irán, por su parte, ha anunciado haber bombardeado el cuartel general del Mossad en Tel Aviv y haber adquirido los medios necesarios para destruir la ciudad. Esta situación es un ejemplo del “fog of war” (neblina de la guerra), un fenómeno en el cual los actores involucrados en un conflicto levantan una cortina de humo para motivar a sus aliados, asustar a sus enemigos y confundir a los testigos.

El tema nuclear es la causa principal —real o presunta— del conflicto entre Irán e Israel. Esta causa convierte la neblina en un smog irrespirable.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) había acusado a Irán de violar sus obligaciones de no proliferación al enriquecer uranio al 60%. Para fabricar una bomba nuclear se requiere enriquecimiento al 90%. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel ha afirmado que Irán posee seis cabezas nucleares, aunque la AIEA no ha confirmado esta información. La inteligencia estadounidense estima que Irán no producirá una bomba nuclear en los próximos seis años.

Sin embargo, es crucial, como sostienen los gobiernos occidentales, que Irán no adquiera un arma nuclear, dado que su régimen es brutal y ha proclamado en repetidas ocasiones la destrucción de Israel.

¿Realmente estaba Irán a punto de desarrollar una bomba nuclear?

¿Tenía la intención de convertirse en una potencia nuclear “ilegal” como Corea del Norte, India, Pakistán e incluso Israel? Estos cuatro países son los únicos que no han adherido al Tratado de No Proliferación (NPT). Irán, en cambio, ha sido miembro del NPT desde 1970.

Según la inteligencia estadounidense, Israel posee todas las armas de destrucción masiva prohibidas por los tratados: armas nucleares (entre 90 y 400 cabezas), químicas y biológicas.

De los 35 países del Consejo de la AIEA, 19 votaron a favor de una moción de advertencia a Irán, respaldada por Francia, Alemania, Estados Unidos y el Reino Unido. Rusia y China se opusieron a esta moción y podrían ser considerados aliados de Irán.

La opinión general era que emitir esta advertencia en un momento tan tenso sería contraproducente.

El año pasado, los países del Golfo propusieron la creación de un “Consorcio Nuclear”. Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán habrían enriquecido uranio juntos para uso comercial. Las centrifugas necesarias, que Israel quiere destruir, habrían sido gestionadas por el Consorcio, conservando solo las necesarias para el uso civil. También se estableció que la sede del Consorzio se abriría en los Emiratos Árabes Unidos.

Sin embargo, el viernes pasado, Israel transformó la advertencia de la AIEA en una prueba, lo que desencadenó el conflicto. Este no es el primer anuncio de una inminente amenaza nuclear iraní: el primer ministro israelí hizo declaraciones similares en la Asamblea General de la ONU en 2012, 2015 y 2018.

En 2018, convenció a Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní (JCPOA). Desde 2019, después de la salida de Estados Unidos del acuerdo, Irán ha comenzado a incumplir sus compromisos de no proliferación.

La amenaza nuclear ha resurgido con las amenazas de Vladimir Putin en Ucrania.

Además de los cuatro países que violan el NPT, los otros que poseen armas nucleares “legalmente” son Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido: los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Se esperaba que estos países redujeran progresivamente sus arsenales hasta eliminarlos. Sin embargo, esto no ha ocurrido.

Gracias al NPT, en las últimas décadas unos treinta países han cancelado sus programas militares nucleares. Sudáfrica, por ejemplo, renunció a su arsenal, creado con la ayuda de Israel. Sin embargo, estos países están en “latencia nuclear”: no tienen la bomba, pero conservan las tecnologías e infraestructuras necesarias para pasar rápidamente del uso civil al militar. Entre ellos se encuentran Canadá, Alemania, Países Bajos, Brasil, Sudáfrica, Taiwán, Corea del Sur y muchos otros. Japón, considerado un país “para-nuclear”, está aún más avanzado.

Con líderes como Putin y Netanyahu, el escenario del Armagedón no parece tan lejano.

UN meeting on Iran's nuclear program, with global flags and