
Israel ha lanzado bombardeos contra Irán con el objetivo explícito de evitar un supuesto holocausto nuclear inminente. Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos entre Estados Unidos, representados por Steve Witkoff, y el ministro de Exteriores iraniano, Abbas Araghchi, estaban programados para continuar en Oman para abordar los obstáculos en el negociado nuclear iraní. La pregunta que surge es: ¿por qué Israel decidió atacar Irán?
El ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023 desencadenó una serie de eventos peligrosos. A pesar de la brutalidad del ataque, este recordó a la comunidad internacional la cuestión palestina, que había sido olvidada por muchos, incluyendo a israelíes y árabes. La solución al problema palestino se ha convertido en una clave para la pacificación regional. Sin embargo, para Israel, la creación de un estado palestino representa una amenaza a su seguridad.
Antes del ataque de Hamas, el gobierno de Netanyahu ya había iniciado operaciones militares en Cisjordania. Posteriormente, las hostilidades se extendieron al sur del Líbano. En abril del año pasado, Israel bombardeó la embajada iraniana en Damasco, matando a dos generales. La respuesta iraniana fue el bombardeo de las alturas del Golán. En otoño, Israel eliminó a un líder de Hamas en Teherán y al líder de Hezbollah en Beirut. La respuesta iraniana fue más simbólica que efectiva, al igual que la respuesta israelí. Esta serie de ataques reveló un claro desequilibrio militar y tecnológico entre un Irán debilitado y un Israel cada vez más poderoso.
El debilitamiento de Irán y la eliminación de los líderes de Hezbollah, su aliado chiita libanés, contribuyeron al colapso del régimen siriano.
Israel aprovechó esta situación para tomar territorios adicionales en el sur de Siria, además del Golán, que ya había ocupado y anexado. La derrota de Hezbollah y el aislamiento de Irán son éxitos indiscutibles, pero han convertido a Israel en la potencia hegemónica de la región entre el Mediterráneo y el Golfo.
Esta posición hegemónica no es vista con buenos ojos por la Turquía ni por el mundo árabe sunnita, que había beneficiado del debilitamiento del eje chiita.
Arabia Saudita, liderando el mundo árabe, tenía otros planes: no solo el reconocimiento de Israel, sino también la reconstrucción del país con reformas sociales y costosos proyectos de infraestructura. El éxito de Arabia Saudita depende de la estabilidad regional, la cual Mohammed bin Salman, el príncipe heredero y de facto líder del reino, está promoviendo con métodos diferentes a los de Israel.
El Irán ya no es considerado un enemigo por Arabia Saudita; las relaciones entre ambos países son abiertas y constructivas. Además, los sauditas han propuesto una solución al principal obstáculo en las negociaciones nucleares iraníes con Estados Unidos: la producción y control del uranio enriquecido. Arabia Saudita ha ofrecido gestionar ambos aspectos junto a Irán. Al debilitar a Irán, Israel ha inadvertidamente facilitado estos desarrollos. Sin embargo, al bombardear Irán nuevamente, Israel pone en riesgo la estabilidad de la región.
El Instituto de Seguridad de Israel (INSS) ha advertido que esto es solo el inicio.
Los expertos del INSS, que incluyen generales retirados y ex jefes del Mossad y el Shin Bet, están preocupados de que Netanyahu pueda intentar cambiar el régimen en Teheran. Esto podría resultar en una guerra interminable. La espera de la respuesta iraniana con misiles, seguida por más misiles israelíes, aumenta el riesgo de una escalada continua y peligrosa en la región.
