
El presidente Donald Trump mostró un frente euro-atlántico unido sobre Ucrania en el super-vertice en Washington, y anunció la posibilidad de un encuentro entre Zelensky y Putin. Aunque el clima positivo y distenso de los encuentros permanece, hay divergencias y incertidumbres significativas. El 18 de agosto del 2025 fue considerado un día positivo para Ucrania, pero aún es difícil imaginar un fin inminente del conflicto.
El summit en la Casa Blanca vio la participación del presidente americano Donald Trump, del presidente ucraniano Volodimir Zelensky y de varios líderes europeos. El principal resultado del summit fue un acuerdo de más sobre un futuro encuentro bilateral entre Zelensky y el presidente ruso Vladimir Putin, a quien podría participar incluso Trump. Este encuentro podría celebrarse en Ginebra, en Suiza, en los próximos días o semanas. Moscú ha declarado que no rechazaría ningún tipo de encuentro sobre Ucrania, bilateral o trilateral.
La prensa internacional ha evidenciado el clima positivo de los encuentros, en particular el entre Trump y Zelensky, que ha representado un mejoramiento respecto a la humillación pública sufrida por Zelensky en el estudio Ovalo en febrero. Los parceiros europeos han demostrado una clara, cuanto insólita, unidad política, pero continúan a haber divergencias sobre las futuras dinámicas ucranianas. Las incertidumbres permanecen hasta la respuesta de Moscú.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergej Lavrov ha declarado que los Estados Unidos y su equipo quieren regular un resultado a largo plazo, estable y fidel, a diferencia de los europeos que continuarían a fornar armas a Ucrania aun después de un cese al fuego. Trump ha declarado que el cese al fuego no es necesario, subrayando que las partes en conflicto temen que una tregua dé al otro el tiempo de reforzar sus posiciones en el campo.
Los resúmenes de la prensa americana y internacional han evidenciado los elementos de color del vertice, como el completo negro que llevaba Zelensky sin corbata, símbolo de paz futura, y los elogios de Trump a los varios líderes europeos. Aunque, algunos medios han criticado estos aspectos, definiendo el vertice como «lección magistral de diplomacia» pero con el objetivo de blandir a Trump. Los parceiros europeos han comprendido que el único modo de gestionar a Trump sin provocar incidentes es de blandirlo y compacerlo, dejando espacio a humor y legleza.
El vertice ha mostrado una forma espléndida pero poco sustancia. Los líderes presentes han evitado discusiones sobre preguntas específicas que hubieran podido rozar la jornada. Algunos líderes europeos, como Macron, habrían preferido que la tregua como precondición para tratar la paz quedara como opción. Se ha hablado de la necesidad de fornar a Ucrania garantías de seguridad después de un eventual acuerdo de paz. Trump ha ipotizado que los Estados Unidos podrían tutelar la seguridad de Ucrania a través del apoyo aéreo. Algunos aliados europeos, Italia en cabeza, están prendiendo por fornar garantías sobre el modelo del artículo 5 de la OTAN, sin la adhesión formal de Kiev a la alianza atlántica.
El tema del «intercambio de territorios» fue tocado solo en parte durante el vertice, a pesar de ser un tema central en las discusiones preliminares. Trump mostró un mapa de Ucrania a favor de las cámaras y luego lo regaló a Zelensky. En conclusión, el super-vertice en la Casa Blanca fue un momento positivo, pero la ruta hacia la paz sigue siendo decididamente en subida.
