globo_gris_transparente

Fortaleciendo la democracia en Malí: aprovechando el patrimonio para una práctica más profunda.

En Mali, aunque se prefiere la democracia, hay insatisfacción con su práctica. La debilidad institucional y el uso de canales extra-institucionales han limitado la consolidación democrática. Para fortalecerla, es crucial potenciar instituciones formales, fomentar la participación ciudadana y legitimidad,
Los ciudadanos malíes participan en procesos democráticos con partidos políticos.

En un análisis previo, se observó un paradoja respecto a la democracia maliana: si bien la mayoría de los malíes prefieren la democracia, están insatisfechos con su práctica. Esta insatisfacción ha llevado a muchos a tolerar el gobierno de la junta, esperando que reforme las instituciones estatales y las haga más responsables ante la población. Dos factores clave han históricamente limitado la capacidad de Mali para consolidar la democracia: instituciones formales débiles y una tendencia a abordar los problemas de política pública a través de canales extra-institucionales como las protestas o el lobby.

Para que Mali emprenda un camino democrático más sostenible, debe fortalecer y consolidar las instituciones formales, incluidos los partidos políticos y la Asamblea Nacional. Estas instituciones deben equilibrar y controlar el poder abrumador del presidente. El uso regular de estas instituciones como foros para abordar aspiraciones y quejas puede hacerlas más responsivas y menos propensas a descuidar la presión ciudadana.

Para fomentar la participación ciudadana, estas instituciones deben construir legitimidad. Mali tiene tradiciones culturales arraigadas de consulta, deliberación y tolerancia. La cultura política maliana favorece la «gobernanza por consenso», que puede generar desagrado por los sistemas «un hombre, un voto» que resuelven los problemas con un voto mayoritario basado en perspectivas individuales. Este procedimiento o «democracia delgada» genera soluciones de política sin escuchar las perspectivas de los demás ni fomentar reflexiones más amplias sobre el bienestar social. En contraste, los malíes valoran el diálogo como un fin en sí mismo, como se ejemplifica en la expresión bambara «sigi ka fo ye damu ye» (el diálogo es una virtud).

Integración de la participación abierta y directa

Este ensayo explora cómo el gobierno maliano puede aprovechar el amplio apoyo a la consulta y la deliberación política para integrar la participación abierta y directa en las instituciones formales, abordando la «crisis de representación». Las conferencias nacionales y las consultas han ocurrido históricamente en los márgenes de las instituciones formales o durante momentos de crisis. Si bien sus éxitos y fracasos varían, hay un amplio apoyo a la consulta directa con la población, en parte debido a la legado de la conferencia fundadora de 1991.

Para mejorar los foros de participación directa y aumentar la legitimidad y la participación con las instituciones gubernamentales, se pueden extraer estrategias de ejemplos como las asambleas de ciudadanos en Australia, Irlanda, Bélgica y Suiza. Lo crítico en esta discusión es la integración integral de estas prácticas en las instituciones estatales. Si los foros deliberativos permanecen separados de las discusiones políticas en las instituciones formales, se pierde el importante enlace entre estas instituciones y la población. Por lo tanto, las estrategias para hacer que los partidos y los representantes sean más responsables ante las preocupaciones y preferencias ciudadanas son esenciales.

Evaluación de las tradiciones deliberativas y consultivas

Las tradiciones deliberativas y consultivas de Mali tienen fortalezas y debilidades. Evaluar estas prácticas utilizando criterios establecidos por teóricos de la democracia deliberativa—como la calidad de la deliberación que informa a los ciudadanos, la inclusividad y legitimidad de los representantes, y la capacidad de los foros consultivos para lograr los objetivos de política—puede ayudar a identificar formas de incorporar mejor estas prácticas en las instituciones formales. Esto fortalecerá y legitimará las instituciones democráticas.

Lecciones de la historia

Los momentos históricos en que el gobierno se involucró con la población en diversas formas de consulta y deliberación proporcionan valiosas perspectivas. Estas aproximaciones pueden evaluarse para comprender su efectividad en fomentar prácticas democráticas. Al extraer ejemplos de otros contextos, se pueden ofrecer sugerencias para incorporar estas prácticas en las instituciones políticas.

Conclusión

Para lograr un camino democrático más sostenible, Mali debe enfocarse en fortalecer las instituciones formales e integrar las prácticas deliberativas. Esta aproximación puede ayudar a abordar la crisis de representación y hacer que las instituciones democráticas sean más responsivas a las necesidades y aspiraciones de la población maliana.

Los miembros de la comunidad participan en foros públicos y consultas tradicionales.