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It’s Time to Create an Independent European Digital Authority

It's time to create an independent European Digital Authority to strengthen the position of the European Union vis-à-vis the United States and avoid blackmail, which would protect the integrity of EU laws, promoting competition and innovation.
A shield featuring the EU flag and digital circuitry.

Recientes leyes de la Unión Europea, como el Acta de Mercados Digitales (DMA), el Acta de Servicios Digitales (DSA) y el Acto de Inteligencia Artificial (AIA), han mejorado significativamente el papel de la Comisión Europea como regulador digital. Estas regulaciones han generado tensiones, particularmente con los Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump. En agosto, Trump amenazó con sanciones a funcionarios de la UE que aplicaran el DSA. Anteriormente, la Comisión Federal de Comercio de los EE. UU. comparó las regulaciones de la UE con imponer impuestos a empresas estadounidenses. El amplio poder de la Comisión para la regulación digital la hace susceptible a chantajes, ya que las consideraciones comerciales probablemente influirán en acciones regulatorias actuales y futuras.

La presión comercial afecta todos los sectores económicos. Por ejemplo, en 2012, la Comisión revirtió su decisión de extender su sistema de comercio de emisiones a vuelos extra-UE debido a amenazas comerciales. Las evaluaciones en curso sobre si Apple y Meta están cumpliendo con las decisiones del DMA emitidas en abril de 2025, y las determinaciones sobre si X está cumpliendo con el DSA, son potencialmente vulnerables a tales presiones. En el futuro, la Comisión podría ser presionada para asignar menos recursos a casos nuevos y abiertos.

Protegiendo contra la presión

Para protegerse contra posibles chantajes, delegar la regulación digital a un organismo independiente fortalecería la posición de negociación de la UE frente a los EE. UU. Esta estrategia, conocida en la teoría de juegos como “quemar el puente”, implica limitar deliberadamente el alcance de acción de la Comisión. Esto establecería un compromiso creíble de que las leyes de la UE se aplicarán, independientemente de las presiones externas. Un nuevo marco institucional que impida a la Comisión intercambiar una aplicación más suave por mejores acuerdos comerciales haría que las amenazas comerciales de los EE. UU. fueran ineficaces. Aunque los EE. UU. podrían retaliar si una Autoridad Digital Europea impusiera sanciones a una empresa estadounidense, tal retaliación no distorsionaría el poder regulatorio de la UE. Los EE. UU. no obtendrían nada a cambio, lo que haría que la retaliación fuera un fin en sí misma.

Actualmente, la Comisión corre el riesgo de sobre-aplicar las regulaciones digitales de la UE. Podría estar tentada de utilizar sus poderes de aplicación para penalizar a competidores extranjeros de manera injusta, impulsada por la creencia falsa de que esto ayudaría a la UE a ser menos dependiente de la tecnología extranjera. También podría desviar recursos de investigaciones de fusiones nacionales de la UE o políticas de subsidios hacia actividades que se centren principalmente en la gran tecnología. Una autoridad digital independiente sería más creíble como aplicadora porque carecería de la tentación y la capacidad de desviar recursos internos para favorecer a los jugadores domésticos. La Comisión también sería menos vulnerable al captura regulatoria.

La protecciónismo no aumenta la competitividad y la autonomía estratégica

Aplicar las reglas de manera imparcial aumenta la confiabilidad del marco regulatorio y fomenta la competencia basada en méritos. Esto ayuda a reducir la incertidumbre, un importante obstáculo para la inversión, y alienta la innovación como la mejor manera de triunfar frente a competidores extranjeros.

La Comisión y su papel

La Comisión se estableció originalmente como un cuerpo técnico enfocado principalmente en la integración económica dentro del mercado único. La insulación del control político se consideró una fuente de legitimidad. Sin embargo, la Comisión ya no es principalmente técnica; ha evolucionado hasta convertirse en una entidad política. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, persigue objetivos ambiciosos y cargados de política, incluidos aquellos relacionados con el clima y la tecnología, y emplea políticas comerciales y de defensa para impulsar las ambiciones geopolíticas de la UE. Como decisora política, la Comisión es poco probable que sea un guardián eficaz del mercado. El marco institucional de la UE debería reconocer este cambio y adaptarse al nuevo papel de la Comisión.

Agencias europeas independientes

Las agencias europeas independientes pueden establecerse sin modificar los Tratados de la UE, siempre que sus poderes estén definidos claramente y estén limitados a tareas técnicas, un principio conocido como la doctrina de Meroni. Por ejemplo, la Comisión podría retener la autoridad para designar a los gatekeepers del DMA o a las plataformas en línea muy grandes sujetas al DSA, mientras que una nueva Autoridad Digital Europea se centraría en identificar y sancionar la no conformidad, aplicar remedios, monitorear la implementación y auditar algoritmos. Además, la creación de agencias independientes con una autonomía operativa significativa y poderes de supervisión, como la Autoridad Europea de Valores y Mercados y la Autoridad para el Combate al Blanqueo de Capitales, plantea preguntas sobre si las restricciones de la doctrina de Meroni siguen siendo relevantes.

El diseño de agencias regulatorias

Diseñar agencias regulatorias es complejo. No hay una estructura institucional única que se adapte a todas. Un mayor autonomía puede llevar a una menor rendición de cuentas. Las agencias independientes, al estar fuera de la Comisión, carecen de la misma influencia en el proceso legislativo, lo que puede resultar en propuestas de regulación de menor calidad. Sin embargo, en este momento, las presiones externas y el riesgo de que la politización de la Comisión erosione la objetividad regulatoria de la UE son lo suficientemente significativos como para superar cualquier inconveniente de quitar a la Comisión sus poderes de regulación digital.

A balance scale with EU laws and external pressures separated.