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L’Immigration latino-américaine sur le marché du travail espagnol : Partie II

L'immigration latino-américaine en Espagne est presque la moitié totale et 66% en dehors de l'Europe. Elle a un niveau d'éducation bas comparé aux autochtones, bien qu'il soit supérieur à celui des asiatiques et africains. Il existe une diversité éducative
Comparaison graphique des niveaux d'éducation et des taux d'emploi des groupes immigrés.

La inmigración latinoamericana en España representa casi la mitad del total de inmigrantes (48%) y el 66% de los que provienen de fuera de Europa. Su peso en el conjunto de la inmigración ha crecido continuamente desde comienzos de siglo. Este aumento se debe a la exención de visado para la mayoría de los países de América Latina y a las facilidades para obtener la nacionalidad española, lo que ha permitido que el 45% de estos inmigrantes ya haya obtenido la nacionalidad española.

El nivel educativo medio de los inmigrantes latinoamericanos es inferior al de la población autóctona, pero superior al de los inmigrantes asiáticos y africanos. Existe una gran heterogeneidad en la población inmigrante latinoamericana en términos educativos y de ocupación, según los orígenes nacionales. Los inmigrantes de mayor formación tienen menores tasas de ocupación debido al retraso en el reconocimiento de sus títulos y porque el mercado de trabajo español en el sector privado crea principalmente nuevos puestos de baja cualificación. Pese a su acceso a la nacionalidad, muy pocos inmigrantes latinoamericanos, apenas el 4%, se emplean en el sector público. Se produce un alto abandono escolar de los adolescentes inmigrantes latinoamericanos: un 34% de ellos no sigue estudiando después de los 16 años, lo que augura dificultades en su futura integración laboral y social.

Características de la inmigración latinoamericana en España

España acoge a más inmigrantes latinoamericanos (4,2 millones) que todos los demás países de la Unión Europea juntos (unos tres millones). Este peso de la inmigración latinoamericana en el conjunto de la inmigración recibida convierte a España en un caso único en el panorama europeo, donde domina la migración proveniente de Asia, África o Europa del Este. La semejanza cultural entre la población mayoritaria española y la llegada desde América Latina ha facilitado su integración social y ha contribuido a que España haya vivido al margen de las tensiones políticas en torno a la inmigración experimentadas en otras democracias europeas.

La inmigración latinoamericana en España presenta una estructura de edad muy semejante a la del resto de la inmigración procedente de países de menor renta per cápita que la española, con la población concentrada en torno a los años de mayor actividad laboral, entre los 25 y los 49 años. En cuanto a su distribución territorial, los inmigrantes latinoamericanos se concentran especialmente en Madrid, en el cuadrante noreste de la península y en las islas. Suponen más del 10% de la población en cinco provincias: Guadalajara, Barcelona, Baleares, Tenerife y, sobre todo, Madrid, donde han superado el millón de personas y representan el 15% de la población. En la mayoría de las provincias del suroeste no alcanzan el 4% de la población total y se sitúan por debajo del 1% en el caso de las dos Ciudades Autónomas. La inmigración latinoamericana es más femenina que masculina, con un 57% de mujeres sobre el total en 2024. No obstante, existen importantes diferencias según el país de origen: las mujeres son mucho más numerosas que los hombres entre los inmigrantes centroamericanos en España, mientras que en muchos casos las cifras están equilibradas o, en el caso argentino, se produce una ligerísima ventaja masculina.

Orígenes de la inmigración latinoamericana en España

Colombia y Venezuela son los principales protagonistas del notable aumento de la población latinoamericana residente en España durante los últimos 10 años. En una década, su número se ha incrementado en casi un millón de personas, relegando a Ecuador, principal país de origen latinoamericano a comienzos del siglo XXI, a la tercera posición. Junto a estos tres países, hay otros ocho países de la región que cuentan con más de 100.000 residentes en España: Argentina, Perú, Cuba, Honduras, República Dominicana, Bolivia, Brasil y Paraguay.

La inmigración latinoamericana tiene un nivel educativo medio sustancialmente inferior al de la población autóctona: un 32% tiene un grado universitario, frente al 49% de los autóctonos. En comparación, su formación es superior a la de la inmigración procedente de África y Asia, con un 10% y un 26%, respectivamente, de titulados universitarios. La inmigración latinoamericana presenta grandes diferencias internas en el terreno educativo: alrededor de la mitad de los venezolanos y cubanos tiene un título universitario o de Formación Profesional (FP) superior, mientras que no llega a la quinta parte el porcentaje de los hondureños y dominicanos en esa situación. Casi la mitad de los ecuatorianos y dominicanos y el 40% de los bolivianos y hondureños, posee sólo estudios obligatorios.

La tasa de actividad media de los inmigrantes latinoamericanos en España es idéntica a la de los autóctonos en ese rango de edad, 87%, con diferencias según el país latinoamericano de origen. En conjunto, esta tasa de actividad es sustancialmente superior a la de los inmigrantes procedentes de Asia y de África. La mayor tasa de actividad de los inmigrantes latinoamericanos, en comparación con la de africanos y asiáticos, se debe enteramente a la participación laboral de su población femenina, que resulta mucho más alta que la de las mujeres de varios países asiáticos y, sobre todo, que la de las inmigrantes africanas. En todos los grupos, autóctonos o inmigrantes, las tasas de actividad son mayores entre los hombres. En el caso específico de los latinoamericanos, hay grupos como los brasileños, colombianos y hondureños con una brecha de género en la tasa de actividad superior a los 10 puntos porcentuales (siempre a favor de los hombres) y otros grupos con diferencias iguales o ligeramente menores que las de los autóctonos (entre 5 y 6 puntos porcentuales).

La tasa de ocupación media de los inmigrantes latinoamericanos es del 77%, ligeramente por debajo de la de los autóctonos (80%) y por encima de la de asiáticos y africanos, a causa nuevamente de la baja participación laboral femenina en estos dos últimos grupos. En algunos colectivos, como los procedentes de Honduras, Ecuador, Bolivia y Venezuela, la tasa de ocupación rebasa el umbral del 80% (es, por tanto, más alta que la de los autóctonos), pero en otros se encuentra sustancialmente por debajo. Brasil ocupa el límite inferior, con una tasa de ocupación del 68%. La tasa de paro del conjunto de los inmigrantes latinoamericanos es más alta que la de los autóctonos, pero más baja que la de los africanos. Comparando entre sí a los diferentes grupos de inmigrantes latinoamericanos, destacan por su alta tasa de paro los originarios de Colombia, Cuba y Brasil, todos ellos por encima del 14%. En el extremo contrario, hondureños, ecuatorianos y bolivianos presentan tasas de paro inferiores a las de los autóctonos.

Los trabajadores procedentes de América Latina destacan con respecto a los autóctonos por su concentración en sectores de baja y media cualificación, como hostelería, construcción, comercio y hogar, que emplean a la mitad de los inmigrantes latinoamericanos (49%). Se produce una elevada heterogeneidad en función del país de origen: el 34% de los brasileños ocupados se encuentran en alguno de esos cuatro sectores de actividad, frente al 63% de los hondureños. Analizando los mismos datos, pero en términos del peso de los inmigrantes latinoamericanos en los diferentes sectores económicos, destaca de manera extraordinaria su posición en las actividades del hogar, donde suponen más de la mitad de las personas ocupadas (53%). Por origen, sobresalen en esta actividad las mujeres procedentes de Colombia, Perú, Honduras y Ecuador. El segundo sector de actividad, por el peso que tiene en él la ocupación de inmigrantes latinoamericanos, es la hostelería (28%), seguida por la construcción y las actividades “administrativas y de servicios auxiliares” (ambas con un 19%).

Acceso al empleo público

Pese a que los inmigrantes latinoamericanos tienen un acceso mucho más fácil que el resto de los inmigrantes a la nacionalidad española y pese a que casi la mitad de ellos ya ha obtenido esa nacionalidad, su presencia en las actividades que requieren una ciudadanía europea (la función pública en general) sigue siendo muy pequeña: sólo el 1% de ellos está ocupado en Administración Pública, Defensa y Seguridad Social, y un 2% en Educación. Esta dificultad para acceder al empleo público se refleja igualmente en su situación profesional, ya que únicamente un 4% de los inmigrantes latinoamericanos ocupados son asalariados públicos frente al 20% de los autóctonos. Los inmigrantes cubanos son una excepción aquí: el 11% de ellos trabaja como asalariado público (probablemente médicos). Un 85% de los trabajadores latinoamericanos son asalariados privados, porcentaje que, en el caso de los hondureños, alcanza el 92%. Por su parte, conviene reseñar la singularidad del perfil profesional de los trabajadores brasileños y argentinos residentes en España: el 23% y el 18%, respectivamente, son autónomos o empresarios con asalariados, porcentajes en torno al doble de la media latinoamericana.

Ocupaciones elementales y servicios

Más de la mitad de los trabajadores latinoamericanos se concentra en ocupaciones elementales o de servicios (53% frente al 27% de los autóctonos). Sin embargo, se muestra aquí de nuevo una alta heterogeneidad, relacionada con la de los niveles educativos: tres de cada cuatro inmigrantes hondureños se ocupan en tareas elementales, frente al 10% de los argentinos. Entre los inmigrantes procedentes de Brasil, Argentina, Cuba y Venezuela se encuentran porcentajes altos de ocupados en profesiones de “cuello blanco”, especialmente de las englobadas en la etiqueta “técnicos y profesionales científicos e intelectuales”. Por ejemplo, entre los cubanos, el 23% está ocupado en esa categoría, el mismo porcentaje que entre los autóctonos.

Base media de cotizantes

La base media de los cotizantes latinoamericanos en diciembre de 2024 fue de 1.585 euros mensuales, un 31% inferior a la de los españoles, con los argentinos en la parte más alta de la escala (1.845 euros) y los colombianos en la inferior (1.527 euros). Hay que recordar que los datos de la Seguridad Social identifican a los individuos según su nacionalidad y no su país de nacimiento, por lo que casi la mitad de los inmigrantes latinoamericanos, que ya ostentan la nacionalidad española y en su mayoría mantienen la doble nacionalidad, es susceptible de no aparecer recogida aquí.

Jóvenes inmigrantes

El 66% de los jóvenes de entre 16 y 20 años nacidos en países latinoamericanos y residentes en España sigue estudiando en esas edades, lo que supone un porcentaje muy inferior al de los jóvenes autóctonos (86%). Estos datos resultan preocupantes en cuanto señalan dificultades futuras de integración laboral y social para un tercio de estos jóvenes, los que han abandonado los estudios al terminar la etapa obligatoria. Sin una mayor formación que les permita acceder a empleos de cualificación media o alta, sus opciones laborales son mucho menores y, sobre todo, peores en términos de condiciones de trabajo y salariales.

Un graphique en barres compare les taux d'abandon scolaire parmi les immigrés latino-américains.