
Tras meses de negociación, la Unión Europea (UE) ha aceptado que Estados Unidos (EEUU) imponga aranceles del 15% a las exportaciones europeas, lo que representa un aumento de 10 puntos porcentuales respecto a lo que pagaban hasta ahora. Además, se han establecido aranceles del 50% para el acero y el aluminio, con algunas excepciones como aeronaves, ciertos medicamentos genéricos, equipos para semiconductores y algunos productos agrícolas. Por otro lado, los productos estadounidenses tendrán acceso al mercado europeo sin aranceles, una reducción significativa desde la media anterior de menos del 3%. La UE también ha acordado que sus empresas inviertan 500.000 millones de dólares en EEUU, compren 750.000 millones de dólares en gas natural estadounidense en tres años y adquieran grandes cantidades de armamento de empresas estadounidenses.
Evaluación económica
Establecer aranceles destruye bienestar a nivel agregado, aunque algunos sectores específicos pueden beneficiarse del proteccionismo. La lógica económica sugiere que la UE no debería responder con aranceles ante la imposición de aranceles estadounidenses, ya que esto evitaría un aumento de precios en Europa y permitiría al Banco Central Europeo mantener bajos los tipos de interés. Además, los productos europeos mantienen un acceso al mercado estadounidense similar al de otros países, lo que beneficia especialmente a las empresas de vehículos europeas, que ya producen en plantas estadounidenses.
Evaluación geopolítica
La UE sale mal parada porque se ha mostrado débil y no ha podido liderar una coalición internacional para plantar cara a los abusos de EEUU. Esto es especialmente negativo dado el debilitamiento del sistema multilateral de comercio y la demanda internacional de un liderazgo que evite la fragmentación de la economía global. La UE ha aceptado un acuerdo que no resuelve la incertidumbre, ya que EEUU podría volver a imponer aranceles en el futuro. Además, la falta de respuesta a los aranceles elevados en el sector del acero y el aluminio refuerza la percepción de Europa como vasallo de EEUU.
Perspectiva económica
La UE ha seguido los principios básicos del comercio internacional al no responder con aranceles. Esto evitará que los precios suban en Europa y permitirá al Banco Central Europeo mantener bajos los tipos de interés. Sin embargo, es dudoso que los compromisos de compra de gas y de inversiones se materialicen, ya que las empresas europeas no pueden ser obligadas a invertir en EEUU. En cuanto al gas, la UE podría aumentar sus compras, pero en menores cantidades de las acordadas. El tema de la compra de armamentos es más complejo, ya que los países europeos ya se veían obligados a comprar armamento a EEUU para apoyar a Ucrania. Sin embargo, es crucial que los estados miembros aumenten rápidamente sus capacidades de defensa mediante una política industrial más coordinada y financiada con emisiones de deuda conjunta.
Perspectiva estratégica
Este acuerdo obliga a Bruselas a elegir entre lo malo y lo peor. La UE debe aprovechar este respiro transitorio para dar pasos decididos hacia una autonomía estratégica real, especialmente en el campo de la defensa. Esto incluye aumentar las inversiones y reducir las trabas al mercado interior, así como negociar nuevos acuerdos de libre comercio. Solo así se podrá alejar el temible fantasma del vasallaje.
