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The Middle Class Faces Affordability Challenges Nationwide.

In 2023, a third of the American middle class cannot afford basic needs. In 160 metropolitan areas, at least 20% of the middle class cannot live there. White families are more likely to afford housing and food than non-white
A graph comparing affordability and median incomes across US metro

La clase media en los Estados Unidos es hogar de algunas de las ciudades más costosas del mundo, y los residentes de clase media están luchando para poderse permitir una vida decente para sí mismos y sus familias. Según el último análisis, un tercio de la clase media estadounidense no puede permitirse el costo de las necesidades básicas a partir de 2023. Este informe examina la asequibilidad de 160 áreas metropolitanas de los Estados Unidos para hogares de clase media, definidos como aquellos con ingresos dentro del 60% central de los ingresos de los trabajadores. El análisis encuentra que en cada área metropolitana, al menos el 20% de la clase media no puede permitirse vivir allí, incluso después de ajustar las rangos de ingresos para tener en cuenta las variaciones de precios locales.

Desigualdades raciales en la clase media

El informe también examina el estado de la asequibilidad para familias de clase media de diferentes grupos raciales, encontrando que la asequibilidad a menudo está más allá del alcance de las familias de color. Las desigualdades históricas en los ingresos por raza y etnia se extienden a la clase media: El ingreso mediano para familias de clase media en general es de $79,000, en comparación con $70,000 para familias negras; $73,000 para familias latinas o hispanas; $75,000 para familias nativas americanas; $81,000 para familias blancas; y $81,200 para familias asiáticas americanas.

Definición de la clase media

La clase media se define por criterios basados en el ingreso, típicamente el 60% central de los ingresos de los trabajadores. Este segmento debería poder permitirse una vida cómoda, en grados variables. La definición de la clase media sigue esta suposición económica mientras también ajusta para la variación geográfica. La clase media nacional se coloca entre los ingresos anuales de $30,000 y $153,000. Estas rangos se ajustan para todas las áreas metropolitanas, considerando la paridad de precios regionales y el tamaño familiar promedio. Por ejemplo, en Youngstown, Ohio, la rango de ingresos para la clase media es entre $24,454 y $124,716, mientras que en Los Ángeles, es entre $36,561 y $186,459.

Costo de vida

La vida se considera “asequible” cuando el ingreso de un hogar es igual o mayor que el costo total de vida. El costo de vida se mide utilizando el Cálculo del Presupuesto Familiar del Instituto de Política Económica, que estima el costo de necesidades básicas para un hogar dependiendo del número de trabajadores y niños, así como de dónde viven. Esto incluye estimaciones para la vivienda, la comida, el transporte, la atención infantil, la atención médica, los impuestos y otras necesidades como ropa, productos de cuidado personal y suministros para el hogar.

Metodología del análisis

El análisis compila estas estimaciones del costo de vida con datos microanónimos del Censo de los Estados Unidos de 2023 del Bureau de Censo de los Estados Unidos. Analiza cuánto de los ingresos de la clase media se gasta en necesidades básicas en áreas metropolitanas, desagregando por raza y tamaño familiar. El estudio examina 160 áreas metropolitanas que son hogar de al menos 100,000 hogares. Para la variación racial dentro de las áreas metropolitanas, se proporcionan estimaciones para grupos raciales que componen al menos 100 hogares o más del 0,01% de la población de la área metropolitana. Debido a limitaciones de datos, las identidades raciales y étnicas se determinan por la identificación de grupo único del residente principal del hogar, tal como se indica en el censo.

Desigualdades raciales en la asequibilidad

La asequibilidad para la clase media varía por raza. Las participaciones de la clase media de grupos raciales y étnicos se reflejan aproximadamente en las del población estadounidense, con participaciones ligeramente más altas para personas de color (asiáticos, negros y latinos o hispanos estadounidenses), y una participación ligeramente menor para estadounidenses blancos. La participación general de hogares de clase media que no tienen suficiente ingreso para permitirse necesidades básicas donde viven varía desde el 23% al 57%. Al desagregar por raza y etnia, la participación de grupos que no tienen suficiente ingreso para permitirse necesidades básicas varía. Las familias de clase media blancas tienen la participación más baja, al 27%, mientras que las familias de clase media latinas o hispanas tienen la participación más alta, con el 50% luchando para llegar a fin de mes. Estas desigualdades raciales indican que si bien la clase media enfrenta problemas de asequibilidad en general, las familias blancas son más propensas a poder permitirse necesidades básicas como la vivienda y la comida. Estas desigualdades de clase media reflejan las brechas de ingresos y riqueza para la población estadounidense en general.

Desigualdades por lugar

La asequibilidad para la clase media también varía por lugar. No hay ciudad importante en el país donde el 100% de la clase media pueda permitirse necesidades básicas. Las áreas metropolitanas con las participaciones más altas de familias de clase media que pueden permitirse necesidades básicas son Washington, D.C.; Minneapolis; Dayton, Ohio; Pittsburgh; y Scranton, Penn. Incluso en estas áreas, más del 20% de las familias de clase media todavía no pueden permitirse necesidades básicas. Las ciudades con las participaciones más bajas de asequibilidad para la clase media están principalmente en estados occidentales, especialmente California, seguidas por algunas ciudades del noreste y sur. En el fondo de las clasificaciones están Salinas, Calif.; Santa Bárbara, Calif.; San Francisco; Nueva York; y San Luis Obispo, Calif. En estos lugares, menos del 52% de los hogares de clase media pueden permitirse necesidades básicas.

Trabajo y ocupación

La asequibilidad para la clase media por tanto trabajo y ocupación muestra que los trabajos de oficina son los más comúnmente ocupados por la clase media estadounidense, con la participación más alta en roles de apoyo administrativo, seguidos por roles de negocios/finanzas y ventas. Muchos trabajos azules todavía forman parte de la clase media, especialmente aquellos en transporte/movimiento de materiales, construcción y producción. Los “trabajos rosados”, que típicamente emplean altas participaciones de mujeres, como roles de educación y atención médica, también son populares trabajos de la clase media. Algunos outliers al desagregar por raza incluyen altas participaciones de trabajadores asiáticos americanos en roles de computación/mathemáticas y cuidado personal, así como altas participaciones de trabajadores nativos hawaianos o del Pacífico en roles de preparación y servicio de alimentos.

Racial distributions in middle-class work are not coincidental; they reflect decades of systemic racial, ethnic, and gender discrimination that have shaped who can access which occupations. In a race-neutral labor market, concentrations of certain races in certain fields would not exist. A Pew Research Center survey reports that 41% of Black workers experienced discrimination in their current job, compared with 25% of Asian American and 20% of Latino or Hispanic workers. Gender discrimination further compounds occupational segregation, steering women into caregiving fields. Racial and gender variation by middle-class occupation impacts the incomes of people of color and women, pushing them into the lower middle class. According to a Stanford University report, Black and Latino or Hispanic millennials make an estimated $2.40 less per hour than white millennials, and between 39% and 49% of this disparity is due to the former groups’ underrepresentation in relatively highly paid occupations.

Racial variation in middle-class affordability continues across places

There are only three metro areas in the study where over half of the overall middle class cannot afford basic necessities. However, when looking at communities of color, there are significantly more metro areas where that is the case. In 35% of studied metro areas, less than half of Black middle-class households can afford basic necessities; that figure is 38% of metro areas for Asian American middle-class households; 45% for Native American households; and 61% for Latino and Hispanic households. Yet for white households, there is no metro area where less than half of middle-class households can afford to live.

Regional variations in affordability expose racial variations as well

For example, Midwestern metro areas have some of the highest shares of middle-class affordability, but disaggregating by race shows that a higher share of white middle-class households can afford basic necessities compared to Black and Latino or Hispanic middle-class households. Conversely, California is home to metro areas with some of the lowest shares of middle-class affordability; those shares are even lower for Latino or Hispanic and Native American middle-class families (especially in places such as Los Angeles) compared to shares for white, Asian American, and Black middle-class households.

The share of middle-class families struggling to make ends meet varies by city, meaning state and local leaders can and should act to address these affordability challenges

However, the prevalence of those struggling to make ends meet on their current salaries is a national challenge. The most direct policy interventions at the national level are increasing income levels and decreasing the cost of living-or both. To increase incomes, policymakers could increase the federal minimum wage, which since 2009 remains stagnant at $7.25 per hour (or $2.13 per hour since 1996 for tipped workers). Many cities and states have already raised their minimum wage, but 20 states still use the federal minimum wage. Additionally, income inequality has long been linked to union representation, as collective bargaining agreements give workers the power to demand higher pay. Protecting union activity and strengthening the power of the National Labor Relations Board is another way to help the middle class afford life in their cities and towns.

Decreasing the cost of living is another route to supporting middle-class families, and requires a combination of policies

Since the cost of living is a summation of housing, food, health care, child care, and transportation costs, reducing the price of these necessities requires targeted policies. At the national and state level, lowering costs for middle-class households could include universal health and child care as well as increased investments into public transportation and Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) benefits. These policy interventions will support middle-class families of all races, but due to systematic disparities in employment rates, homeownership, food access, health care, and transportation for Asian, Black, Latino or Hispanic, and Native Americans, making life more affordable for all will also require policy solutions that account for these challenges!

A pie chart showing racial disparities in middle-class affordability.