
La transición energética como motor de la competitividad: desafíos de la política energética europea en el próximo ciclo 2024-2029
La política energética europea ha sufrido transformaciones significativas durante el mandato 2019-2024, orientadas a desarrollar una economía más sostenible y resiliente. Dos iniciativas han sido fundamentales en esta transformación: el Green Deal Europeo y el plan RepowerEU. El Green Deal Europeo, con el paquete legislativo Fit-for-55, se concentra en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, el plan RepowerEU tiene como objetivo reducir la dependencia energética de Rusia y proteger la economía europea de los precios elevados de la energía.
La centralidad del portafolio energético en la Unión Europea depende de una visión clara que lo conecte con otras políticas, concebida su relación como reciprocamente reforzante. En un contexto geopolítico cada vez más complejo, es crucial reforzar los ejes de la decarbonización, de la competitividad y de la seguridad económica.
El próximo mandato 2024-2029 se encuentra ante desafíos clave, como la implementación del paquete Fit-for-55, el mantenimiento de la accesibilidad de los precios de la energía, la promoción de los inversiones privados, el desarrollo de una diplomacia energética efectiva y el mejoramiento de la competitividad de la industria verde. Es también esencial profundizar la governanza energética a nivel europeo.
La política energética europea ha sufrido transformaciones importantes en el mandato 2019-2024 para promover una economía más sostenible y resiliente. El Green Deal Europeo y el plan RepowerEU han sido fundamentales en esta transformación.
Las principales desafíos que caracterizarán el mandato 2024-2029 serán:
– Continuar avanzando en la agenda de decarbonización con el horizonte 2030, protegiendo a la vez la competitividad de la economía europea y promoviendo una transición socialmente justa.
– Implementar el paquete Fit-for-55
– Mantener la accesibilidad de los precios de la energía
– Promover los inversiones privados
– Desarrollar una diplomacia energética efectiva
– Mejorar la competitividad de la industria verde
– Profundizar la governanza energética a nivel europeo
Con la Agenda Verde, la Europa ha creado la demanda en varios sectores para su liderazgo global. Es importante que la oferta que cubra esta demanda sea europea lo más posible. Este artículo examina las principales desafíos que enfrentará la política energética europea en los próximos años y cómo pueden ser abordados para asegurar que la transición energética siga siendo un motor de competitividad para la Unión Europea (UE).
La política energética europea ha sufrido transformaciones muy significativas durante el mandato 2019-2024 con el objetivo de desarrollar una economía más sostenible y resiliente. Dos aspectos han definido principalmente la política: el ambicioso Green Deal o Green Deal Europeo con el paquete legislativo Fit-for-55 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y el plan RepowerEU para reducir la dependencia energética de Rusia después de la agresión contra Ucrania y proteger la economía de los precios elevados de la energía.
La dependencia energética europea ha demostrado que el Green Deal es una prioridad geopolítica y de competitividad. El vínculo directo de la energía con la geopolítica aparece cada vez más evidente. La respuesta a la crisis derivada del uso de la energía como arma por parte de Rusia ha demostrado que no hay contrariedad para la UE entre seguir la decarbonización del sistema energético de un lado y alcanzar en el futuro precios más accesibles y una mayor seguridad energética del otro.
La energía es un portafolio clave en cualquier mandato de la Comisión Europea, siendo crítica para la competitividad y la política industrial, además de su fuerte carácter geopolítico. Pero su centralidad dependerá de una visión clara que la conecte con estas otras políticas y que concepa su relación como reciprocamente reforzante. Esto requerirá ajustes en varios ámbitos. Otras prioridades emergen como claves en el próximo mandato, como la gestión de un presupuesto menor/financiamiento de las necesidades europeas, el apoyo a Ucrania y el inminente alargamiento.
La decarbonización del sector energético representa una oportunidad única para la Europa, tanto para la seguridad de su abastecimiento energético como para cerrar su divario de competitividad con otras regiones del mundo. Para ser exitoso, la política energética deberá insertarse en estas coordenadas. En un contexto de rivalidad estratégica, la implementación del Green Deal no es en contraste con la competitividad y la seguridad, sino más bien el contrario.
Grandes potencias como Estados Unidos y China ven la decarbonización como un ventaja competitiva tanto estratégica como económica y han logrado conciliar el apoyo a la industria verde, la seguridad estratégica y la decarbonización en algunos sectores. Estos países han hecho una apuesta muy decidida por la industria verde en los últimos años, tanto en el control de minerales y materiales críticos como en la producción de bienes como paneles solares y baterías. Para la Europa, esta apuesta es aún más urgente por la falta de independencia energética.
Además de crear un mercado para los bienes que llevarán a la decarbonización, la Europa deberá asegurarse de una industria competitiva que produzca estos bienes.
Definir el nivel de apoyo y a qué sectores en este entorno global ultra-competitivo, utilizando de manera innovadora todos los instrumentos comerciales, regulatorios y fiscales, será crucial.
España ha liderado esta transición siendo un país que ha avanzado rápidamente en la decarbonización con un alto porcentaje de renovables en el mix eléctrico. La desafío es continuar demostrando su impacto positivo en la economía y en la competitividad a través de precios más accesibles de la energía.
En el próximo decenio, si España es capaz de hacer los inversiones necesarios para adaptar el sistema a la electrificación de la economía y acelerar el despliegue de fuentes de generación a menor costo, su mix eléctrico podría representar un ventaja competitiva positiva gracias a los precios más bajos de generación renovable.
Se debe hacer un ejemplo y aprovecharlo bien atraíendo la industria y dando certeza a los inversionistas.
Desafíos de la Política Energética Europea en el Ciclo 2024-2029
1.1. Implementar las Políticas de Decarbonización y proyectar y adoptar un nuevo ciclo legislativo con el horizonte 2040
El mandato 2019-2024 ha sido caracterizado por una gran actividad legislativa que quizás no se repita en el próximo, más enfocado en la implementación y la simplificación. Una de las mayores desafíos será la aplicación efectiva del paquete Fit for 55. Esto requerirá una estrecha coordinación entre los Estados miembros y la Comisión Europea para asegurar que las medidas legislativas y regulatorias se apliquen de manera coherente y efectiva.
Durante el período 2024-2029, será evidente si las políticas implementadas son capaces de mantener el ritmo de reducción de emisiones requerido o si en algunos casos deben ser revisadas. Diversos textos legislativos incluyen cláusulas de revisión en el año 2026. La próxima Comisión será juzgada en parte por su capacidad de alcanzar el 2030 respetando los compromisos asumidos.
Se debe evitar la fragmentación del continente en el que el divario entre países más y menos avanzados se amplíe. La implementación debe ser armonizada con robustos mecanismos de monitoreo y mejores prácticas. Será crítico proporcionar el financiamiento y el apoyo técnico a los países que enfrentan mayores dificultades en alcanzar estos objetivos. El uso eficiente y la optimización de los fondos de la UE, junto con el desarrollo de instrumentos financieros innovadores, será esencial.
La próxima Comisión deberá definir el nivel de ambición del 2040 basándose en el estudio de impacto del objetivo de decarbonización publicado. Esto será la base del próximo ciclo legislativo que deberá preparar la carretera hacia los objetivos climáticos del 2040, estableciendo un marco legal y político que asegure la continuidad y el refuerzo de los esfuerzos de decarbonización. A partir de esta base, deberán establecerse los instrumentos regulatorios y de financiamiento que sean coherentes con el objetivo de neutralidad climática para el 2050.
Deberá establecerse un marco regulatorio post-2040 que apoye la transición energética a largo plazo, proporcionando estabilidad y previsibilidad para los inversionistas y las industrias.
En los últimos años se ha pedido a la Comisión de establecer objetivos más generales como la reducción de emisiones y evitar establecer muchos objetivos que pueden limitar la emergencia de soluciones alternativas.
Para tener éxito, la Comisión deberá involucrar a todas las partes interesadas, incluyendo los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y los ciudadanos, en el proceso de diseño y aplicación de estas políticas, aprendiendo de la experiencia del paquete Fit-for-55.
1.2. Presentar una agenda de accesibilidad de los Precios de la Energía con un marco armonizador de medidas entre Estados miembros protegiendo el mercado interior y la transición justa
Mantener los precios de la energía accesibles mientras se avanza en la transición energética es el desafío clave dentro de la agenda económica y de competitividad. El divario de precios de la energía en Europa con respecto a Estados Unidos y China existe desde el comienzo del decenio 2000, pero de reciente se ha deteriorado debido a la crisis energética. Los usuarios industriales de la UE pagan actualmente entre cuatro y cinco veces el precio del gas natural y entre dos y tres veces los precios de la electricidad que pagan sus competidores en Estados Unidos.
Es importante tener en cuenta que, aunque la UE en su conjunto es el mayor importador mundial de gas y gas natural liquefacto (GNL), la UE tiene una alta dependencia de las importaciones de energía con un poder de negociación limitado. Por lo tanto, los altos precios del gas se reflejan en los precios de la electricidad. En 2022, el gas natural fijaba los precios el 63% de las veces, a pesar de una cuota del 20% en el mix eléctrico. En 2030, aunque el uso de las energías renovables aumentará con éxito del 46% al 67%, la proporción de horas durante las cuales los combustibles fósiles fijan los precios de la electricidad seguirá siendo similar.
Es necesario aumentar la oferta de generación eléctrica con fuentes de energía económicas y reducir los tiempos de licitación tanto para la generación como para las redes de distribución. Es necesario hacer los inversiones necesarios en las redes y en la flexibilidad para evitar colas de botella en el proceso de electrificación de la economía. Además, es necesario proteger a los usuarios de la volatilidad y dar a los productores una mayor certeza. Para ello, la reciente reforma del mercado eléctrico promueve el uso de contratos de larga duración como contratos bidireccionales para diferencias y contratos de compra-venta de energía. Estos deberán ser extendidos con una mayor standardización y el posible apoyo de herramientas de “de-risking” desarrolladas por la Banca Europea para los Investimentos (BEI) y por las Bancas Públicas Nacionales.
Además, en la UE los mercados financieros de la energía sufren de falta de transparencia, monitorización y regulación, así como de posible concentración. La regulación financiera de los mercados energéticos, actualmente fragmentada y con datos incompletos para el monitorizado, deberá ser desarrollada. Por último, los Estados miembros han desarrollado durante la crisis diversas medidas de apoyo, como subsidios y ayudas directas, para sectores y poblaciones más vulnerables que deberán ser estandarizadas. En algunos casos se trata de ayudas de estado, subsidios, reducciones fiscales o reducciones en los costos de conexión. Purtroppo, su heterogeneidad pone en riesgo el mercado único. Es decisivo, en este sentido, armonizar las medidas adoptadas por los Estados miembros para evitar disparidades y garantizar una transición justa. Estas medidas deben ser diseñadas por los Estados miembros para minimizar las distorsiones del mercado. Estas medidas tendrán un efecto positivo en la industria y en particular en aquellas de alta intensidad energética.
Discusión en curso en la UE sobre una crisis de deindustrialización
Esta discusión en curso en la UE sobre una crisis de deindustrialización está estrechamente relacionada con el impacto en industrias específicas como el acero, la producción de plástico, el sector químico, etc. Las razones de la falta de competitividad son varias, como el acceso al capital, los costos de conformidad o la innovación. El aporte que la energía puede dar es la accesibilidad de los precios y la estabilidad del suministro. La España es particularmente bien posicionada y representa un punto de referencia a nivel europeo. Por un lado, tiene una gran porción de energía decarbonizada en el mix eléctrico y fuentes muy diversificadas, y por otro tiene un mercado más desarrollado de Power Purchase Agreement (PPA) que le permitirá ser competitiva a nivel industrial.
Los PPA contratos han aumentado un 40% en la UE en 2023 en comparación con 2022, concentrando el aumento en España y Alemania, apoyado por la demanda del sector de las Tecnologías de la Información. La BEI estima que el mercado de PPA comerciales representará entre 140 TWh y 290 TWh en 2030. La Suecia y la España ofrecen un ejemplo de mejores prácticas en la UE. En el futuro, para desarrollar estos mercados a nivel de la UE y que los consumidores se beneficien de precios más bajos y estables, pueden ser consideradas diversas acciones, como promover instrumentos financieros con la BEI y armonizar los tipos de contratos en la UE. Por último, los costos energéticos más bajos y el mix eléctrico diversificado en España son ventajas competitivas para atraer la industria.
Durante el próximo mandato podría comenzar a delinearse el movimiento de una cierta producción industrial hacia aquellas regiones europeas con costos eléctricos más bajos después de la crisis, como los países nórdicos o la península ibérica. Las consecuencias sociales y económicas de este ajuste deberán ser acompañadas por políticas más allá de la energía.
Promover una mayor participación del sector privado en una agenda de inversiones
La análisis de impacto del “Quadro sobre el clima y la energía para el 2040” ha modelado necesidades de inversiones de 660.000 millones de euros al año solo en el sector energético para mantener el camino de decarbonización de la economía hasta el 2050. Estas necesidades de inversiones incluyen la generación eléctrica, las redes y las soluciones de flexibilidad como las baterías. Durante el próximo mandato será una prioridad desarrollar un enfoque integrado para decarbonizar el sistema energético de la UE, minimizando los costos y optimizando los inversiones. Si hay una área horizontal de acción cuya importancia no puede ser subestimada, son las redes, tanto las redes de distribución como las interconexiones. Será necesario ampliarlas enormemente para enfrentar las necesidades de electrificación como el absorción de los automóviles eléctricos o la generación con renovables. Será fundamental una planificación más coordinada a nivel de la UE y de los Estados miembros, así como la capacidad de tomar decisiones efectivas y acelerar la concesión de permisos, mobilizar financiamientos públicos y privados adecuados, superar los problemas de aprovisionamiento y invertir en los activos y en los procesos de las redes.
Tuttavia, l’Unione disporrà di meno risorse pubbliche. Da un lato, quest’anno entrano in vigore le nuove regole di governance fiscale che obbligano gli Stati membri a effettuare un aggiustamento fiscale dopo la sospensione durante il COVID-19. Dall’altro lato, il Quadro Finanziario Pluriennale (QFP) dovrà affrontare priorità come la difesa e l’Ucraina. Inoltre, dovrà iniziare a pagare a partire dal 2028 gli interessi e il capitale del programma Next Generation EU. Con la riduzione delle risorse nel QFP e la conclusione del programma Next Generation EU, sarà cruciale sviluppare nuovi strumenti finanziari per attrarre investimenti dal settore privato. In questo senso, la Banca Europea per gli Investimenti (BEI) si profila come un attore fondamentale per lo sviluppo di strumenti di “de-risking”: strumenti finanziari che riducano il rischio per gli investitori privati in progetti di energia pulita. Questo può includere garanzie sui prestiti e altri meccanismi di mitigazione del rischio. Sarà utile condurre un esercizio che identifichi i migliori strumenti per tipo di investimento per attrarre il settore. Allo stesso tempo, si dovranno ottimizzare i fondi disponibili nel QFP mediante una gestione efficiente e un’allocazione strategica verso progetti con maggiore impatto.
Alcuni investimenti potrebbero non richiedere tanto supporto pubblico; la loro finanziarizzazione da parte del settore privato è più evidente. Per stimolarla, miglioramenti nei termini di gara, ad esempio, sono chiave per migliorare la bancabilità dei progetti. Al contrario, le tecnologie che si trovano in fasi precedenti di ricerca e sviluppo richiedono più tempo per testare la loro viabilità economica e il tempo per essere scalate. Qui l’intervento pubblico è importante. Il “de-risking”, garanzie pubbliche o diversi tipi di aiuti hanno un ruolo fondamentale.
1.4. Sviluppare una diplomazia energetica più efficace
La Commissione Europea, nel suo mandato 2024-2029, affronta l’imperativa missione di sviluppare ulteriormente una diplomazia energetica efficace che non solo promuove la decarbonizzazione e l’adozione di regole globali coerenti, ma che garantisca anche la sicurezza dell’approvvigionamento. Questa missione si inserisce in un contesto globale complesso, caratterizzato dall’urgente necessità di mitigare il cambiamento climatico, la competizione geopolitica per risorse energetiche critiche e l’evoluzione delle politiche industriali in risposta a sfide economiche e ambientali.
La Commissione Europea, durante il prossimo mandato, dovrà adottare un approccio strategico, pragmatico e multilaterale. Promuovere la decarbonizzazione, assicurare l’approvvigionamento di materiali critici e mantenere regole chiare nell’industria clean tech sono pilastri essenziali per una transizione energetica globale giusta e sostenibile. La cooperazione internazionale, sia in forum multilaterali che in relazioni bilaterali, sarà chiave per raggiungere questi obiettivi e guidare il cammino verso un futuro più pulito e sicuro.
La relazione bilaterale con la Cina, l’India e gli Stati Uniti, tre dei maggiori emettitori di carbonio e consumatori di energia, è essenziale. La Commissione deve cercare accordi specifici che affrontano il trasferimento di tecnologia, la cooperazione in ricerca e sviluppo e l’implementazione congiunta di progetti di energia pulita.
Con la Cina, è fondamentale negoziare in merito all’esistenza di un “livello di gioco equo” nell’industria delle tecnologie pulite. L’UE deve lavorare per bilanciare il mercato, evitando possibili pratiche di dumping e assicurando che gli investimenti cinesi nelle infrastrutture energetiche europee rispettino gli standard ambientali e del lavoro.
Con l’India, la priorità deve essere sostenere lo sviluppo delle capacità nelle energie rinnovabili e nell’efficienza energetica. La Commissione può facilitare l’accesso a finanziamenti e tecnologia, promuovendo una crescita sostenibile che riduca la dipendenza dai combustibili fossili.
Con gli Stati Uniti, è cruciale rafforzare la cooperazione nello sviluppo di tecnologie pulite e politiche di decarbonizzazione, cercando allineamenti e sinergie che potenzino la transizione energetica su entrambi i lati dell’Atlantico. Inoltre, è imperativo coordinare le politiche per evitare distorsioni nel mercato globale e promuovere standard che favoriscano la competitività e la sostenibilità.
Il lavoro della Commissione dovrà concentrarsi anche sulla partecipazione costruttiva nei forum multilaterali. Questi includono l’Agenzia Internazionale dell’Energia (AIE), il Forum Internazionale dell’Energia (IEF) e le Conferenze delle Parti (COP) della Convenzione Quadro delle Nazioni Unite sui Cambiamenti Climatici (UNFCCC). Queste piattaforme permettono di coordinare gli sforzi globali, condividere le migliori pratiche e stabilire standard internazionali.
Nelle COP, la Commissione deve guidare la promozione di impegni ambiziosi di riduzione delle emissioni e l’attuazione di meccanismi di finanziamento per le energie rinnovabili nei paesi in via di sviluppo sulla base degli accordi della COP28 per triplicare la generazione di energia rinnovabile e raddoppiare l’efficienza energetica nel mondo. Inoltre, si deve avanzare nel miglioramento del quadro globale per la misurazione, la comunicazione e la verifica delle emissioni, garantendo trasparenza e responsabilità.
La transizione verso un’economia decarbonizzata dipende da un approvvigionamento sicuro di materiali critici come il litio, il cobalto e le terre rare. Oltre a implementare la Legge Europea sulle Materie Prime Fondamentali, la Commissione deve continuare a sviluppare una strategia integrata che diversifichi le fonti di questi materiali, promuovendo l’estrazione responsabile e il riciclaggio all’interno dell’UE. Inoltre, è necessario stabilire accordi di fornitura con i paesi produttori, assicurando condizioni commerciali giuste e sostenibili.
La diplomacia energetica debe incluir la promoción de estándares globales para la extracción y el tratamiento de estos materiales, mitigando los efectos ambientales y sociales. En presencia de la preocupación por la competencia china y políticas como el Inflation Reduction Act (IRA) de los Estados Unidos, la Comisión debe garantizar que los subsidios y los apoyos europeos no distorsionen el mercado interior, sino que promuevan una innovación y un desarrollo equilibrado.
La UE debe reforzar su marco regulatorio para la industria de las tecnologías limpias, asegurando competitividad y sostenibilidad. Es crucial colaborar con socios internacionales para establecer reglas claras que eviten prácticas fraudulentas y promuevan una competencia honesta. La UE debe guiar la creación de un ambiente regulatorio que favorezca los inversiones en tecnologías limpias y el desarrollo de infraestructuras resilientes.
Finalmente, en un contexto de ampliación de la UE a los Balcanes y a Ucrania, la política energética será uno de los instrumentos principales para esta integración.
1.5. Promover la competitividad del sector verde europeo desde el punto de vista de la seguridad económica
Promover la competitividad del sector de la industria verde es fundamental para la seguridad económica de la UE. En un contexto de competencia global feroz y transición hacia una economía decarbonizada, garantizar la fuerza y el liderazgo de la industria de las tecnologías limpias europeas es vital para el crecimiento económico sostenible, la creación de puestos de trabajo y la resiliencia estratégica. Con la Agenda Verde, Europa ha creado la demanda en varios sectores para su liderazgo global, es importante que la oferta que cubra esta demanda sea europea lo más posible.
La UE se encuentra frente a un dilema estratégico entre el rápido despliegue de tecnologías limpias y la producción local de estas tecnologías, debido a los costos asociados.
Un rápido despliegue puede ser alcanzado mediante la importación de tecnologías, lo que puede ser más económico a corto plazo, pero implica riesgos de dependencia externa y pérdida de control sobre la cadena de suministro. La Comisión debe encontrar un equilibrio óptimo, incentivando la producción local sin retrasar el despliegue para alcanzar los objetivos climáticos. Promover la producción dentro de la UE puede ser más costoso inicialmente, pero garantiza una mayor autonomía, crea puestos de trabajo locales y favorece el desarrollo de capacidades tecnológicas propias.
La UE debe concentrarse en aquellas áreas en las que posee ventajas competitivas:
Guidear en la investigación y desarrollo en tecnologías emergentes como la energía solar avanzada, el almacenamiento de energía, el hidrógeno verde y la economía circular. Utilizar la experiencia europea en eficiencia energética y construcción sostenible. Utilizar la influencia normativa de la UE para establecer estándares globales que beneficien a las empresas europeas.
Para promover la competitividad del sector industrial verde, la Comisión debe utilizar todos los instrumentos disponibles:
Política industrial: implementar estrategias industriales que apoyen la totalidad de la cadena de valor de las tecnologías limpias, desde la investigación hasta la producción y el despliegue.
Política comercial: negociar acuerdos comerciales que faciliten el acceso a los mercados internacionales para las tecnologías limpias europeas y protejan la industria local de prácticas comerciales fraudulentas.
Política de la competencia: asegurar que el marco regulatorio promueve la innovación y evite una concentración excesiva de mercado que pueda sofocar el crecimiento de nuevas empresas.
Instrumentos financieros: desplegar fondos europeos y mecanismos de financiamiento verde para apoyar la investigación, el desarrollo y la escalabilidad de las tecnologías limpias.
Educación: invertir en programas educativos y de formación para desarrollar una fuerza laboral calificada en el sector de la industria verde.
1.6. Profundizar la governanza europea en el sector de la energía
La crisis del gas ruso en 2022 ha evidenciado la vulnerabilidad energética de la UE y la necesidad urgente de una governanza más profunda y coordinada en el sector energético. Basándose en las recomendaciones del informe Letta, la Comisión Europea, durante su mandato 2024-2029, debe reforzar los mecanismos de toma de decisiones a nivel europeo, en particular en lo que respecta a las infraestructuras energéticas y al intervención en los mercados eléctricos, para garantizar una transición energética eficiente y resiliente.
Los costos de la transición en un sistema descentralizado serán más altos que en un sistema bien interconectado. El profundizado de la governanza energética europea es esencial no solo para enfrentar las desafíos geopolíticos, sino que es una condición necesaria para garantizar una transición energética sostenible y resiliente. Los inversiones necesarios para redes, baterías y flexibilidad son más eficientes si se planifican y deciden de manera conjunta.
La crisis del gas ruso en 2022 ha demostrado que las decisiones energéticas nacionales pueden tener repercusiones significativas a nivel europeo, incluyendo la coordinación en las medidas para enfrentar los precios elevados de la energía, la importancia de la interconexión de los sistemas energéticos y la diversificación de las fuentes de energía de muchos países europeos.
Para enfrentar estas desafíos, es esencial profundizar la governanza energética europea: establecer un marco de toma de decisiones centralizado para infraestructuras críticas y mercados energéticos, asegurando una respuesta rápida y coordinada a las crisis; desarrollar y mantener planes de contingencia comunes que permitan una gestión eficiente de las emergencias energéticas; poner en práctica mecanismos de solidaridad y apoyo reciproco entre los Estados miembros para garantizar el abastecimiento energético en situaciones de escasez.
Una governance insufficiente provoca ritardi ingiustificati nella transizione e genera costi aggiuntivi per i consumatori e le imprese elettriche. Il quadro attuale per la governance del mercato interno dell’energia è evoluto da un sistema in cui i regolatori nazionali supervisionavano i rispettivi sistemi senza che le loro decisioni normative avessero un impatto diretto e significativo sugli Stati membri vicini. Molti poteri e decisioni normative dipendono ancora da organi stabiliti a livello nazionale. Tuttavia, il crescente grado di integrazione del mercato e le sfide crescenti poste dalla transizione energetica dimostrano già i limiti di questo sistema. La crescente integrazione del mercato esacerberà questi limiti.
In futuro, data la funzione dell’energia come bene pubblico europeo, sarà necessario sviluppare un sistema di governance più integrato per aumentare l’efficienza nelle decisioni di compensazione degli investimenti, ad esempio, per l’integrazione di energie rinnovabili, reti e stoccaggio per garantire energia stabile e costi totali del sistema più bassi. È più efficiente svolgere alcune funzioni in modo centralizzato.
Opportunità della riforma del regolamento di Governance durante il prossimo mandato
Questo potrebbe ispirarsi all’Unione Economica e Monetaria (UEM) dell’UE con un ruolo maggiore del Consiglio dell’Energia e del Commissario incaricato di queste questioni. Da un lato, sviluppando una supervisione regolamentare centrale di tutti i processi e decisioni di rilevanza transfronteriza diretta. Un quadro istituzionale più forte e solido implicherebbe rafforzare i poteri di monitoraggio, indagine e decisione a livello dell’UE con la possibilità di fornire una supervisione regolamentare completa su tutte le decisioni e processi di impatto transfronterizo diretto che colpiscono gli Stati membri. Il sistema attuale riserva ancora una serie di compiti e responsabilità di carattere regolamentare a organismi privati con interessi commerciali. Questo è dovuto in gran parte a ragioni storiche, a causa del modo in cui il mercato energetico liberalizzato attuale è emerso da una serie di sistemi nazionali completamente regolamentati. Infine, è necessario insistere sull’interconnessione delle zone più periferiche nell’Unione e nel frattempo tenere conto della situazione dei paesi meno interconnessi in tutte le politiche energetiche.
