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La transition énergétique: dynamiser la compétitivité européenne en 2024-2029

La politique énergétique européenne pour 2024-2029 se concentre sur la transition énergétique grâce au Pacte Vert et au plan RepowerEU. L'objectif est de réduire la dépendance de la Russie, de décarboniser le secteur tout en protégeant la compétitivité industrielle
Éoliennes à vent, panneaux solaires et infrastructure énergétique européenne cartographiée.

La transition energética como motor de la competitividad: desafíos de la política energética europea en el próximo ciclo 2024-2029

La política energética europea ha conocido transformaciones significativas durante el mandato 2019-2024, centradas en el desarrollo de una economía más sostenible y resiliente. Dos iniciativas han sido fundamentales en esta transformación: el Pacto Verde Europeo y el plan RepowerEU. El Pacto Verde Europeo, junto con el paquete legislativo Fit-for-55, se concentra en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, el plan RepowerEU busca reducir la dependencia energética de Rusia y proteger la economía europea de los precios elevados de la energía.

La centralidad del portafolio energético en la Unión Europea depende de una visión clara que lo relacione con otras políticas, concebida como mutuamente reforzante. En un contexto geopolítico cada vez más complejo, es crucial reforzar los ejes de decarbonización, competitividad y seguridad económica.

El próximo mandato 2024-2029 se enfrenta a desafíos clave, como la implementación del paquete Fit-for-55, el mantenimiento de la accesibilidad de los precios de la energía, la promoción de los inversiones privados, el desarrollo de una diplomacia energética efectiva y la mejora de la competitividad de la industria verde. También es esencial profundizar la gobernanza energética al nivel europeo.

La política energética europea ha sufrido transformaciones importantes durante el mandato 2019-2024 para promover una economía más sostenible y resiliente. El Pacto Verde Europeo y el plan RepowerEU han sido fundamentales en esta transformación. El Pacto Verde Europeo, junto con el paquete legislativo Fit-for-55, se concentra en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, el plan RepowerEU busca reducir la dependencia energética de Rusia y proteger la economía europea de los precios elevados de la energía.

El principal desafío que marcará el mandato 2024-2029 será continuar avanzando en el agenda de decarbonización con el horizonte 2030, mientras protege la competitividad de la economía europea y promueve una transición socialmente justa.

Para ello, el próximo mandato deberá enfrentar desafíos clave como la implementación del paquete Fit-for-55, el mantenimiento de la accesibilidad de los precios de la energía, la promoción de los inversiones privados, el desarrollo de una diplomacia energética efectiva y la mejora de la competitividad de la industria verde, desarrollando más una gobernanza energética coordinada al nivel europeo.

Con el Agenda Verde, Europa ha creado la demanda en varios sectores para su liderazgo mundial. Es importante que la oferta que cubre esta demanda sea europea lo más posible. Este artículo examina los principales desafíos a los que se enfrentará la política energética europea en los próximos años y cómo pueden abordarse para garantizar que la transición energética siga siendo un motor de competitividad para la Unión Europea (UE).

La política energética europea ha conocido transformaciones muy significativas durante el mandato 2019-2024 con el objetivo de desarrollar una economía más sostenible y resiliente. Dos aspectos la han principalmente definido: el ambicioso Green Deal o Pacto Verde Europeo con el paquete legislativo Fit-for-55 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y el plan RepowerEU para reducir la dependencia energética de Rusia después de la agresión contra Ucrania y proteger la economía de los precios elevados de la energía.

La dependencia energética europea ha puesto de manifiesto que el Pacto Verde es una prioridad geopolítica y de competitividad. El enlace directo de la energía con la geopolítica aparece de más en más evidente. La respuesta a la crisis derivada del uso de la energía como arma por Rusia ha demostrado que no hay contradicción para la UE entre seguir la decarbonización del sistema energético de una parte y alcanzar a futuro precios más asequibles y una mayor seguridad energética de otra.

La energía es un portafolio clave en cualquier mandato de la Comisión Europea, siendo crítico para la competitividad y la política industrial, además de su fuerte carácter geopolítico. Pero su centralidad dependerá de una visión clara que la relacione con estas otras políticas y concienda su relación con ellas como mutuamente reforzante. Esto requerirá ajustes en los diferentes dominios. Otros prioridades aparecen como claves en el próximo mandato, como la gestión de un presupuesto menor/financiamiento de las necesidades europeas, el apoyo a Ucrania y el ampliación futura.

La decarbonización del sector energético representa una oportunidad única para Europa, tanto para la seguridad de su abastecimiento energético como para rellenar su desventaja de competitividad con otras regiones del mundo. Para ser exitosa, la política energética deberá inscribirse en estas coordenadas. En un contexto de rivalidad estratégica, la implementación del Pacto Verde no es incompatible con la competitividad ni la seguridad, sino más bien lo contrario.

El principal desafío que marcará el mandato 2024-2029 será continuar avanzando en la agenda de descarbonización con el horizonte 2030, manteniendo la competitividad de la economía europea y promoviendo la cohesión dentro del continente con una transición que deberá ser socialmente justa. Como se ha resaltado en los últimos discursos, la UE no podrá cubrir su desventaja competitiva sin abordar los precios persistentemente altos en comparación con los de sus principales socios comerciales.

Este agenda debe ser puesto en práctica en un contexto geopolítico cada vez más complejo con nuevas prioridades como la defensa y el apoyo a Ucrania, una mayor competencia industrial a nivel mundial y menos recursos públicos tanto de los presupuestos nacionales como del presupuesto europeo.

Las principales grandes potencias como Estados Unidos y China ven la descarbonización como un atajo competitivo tanto a nivel estratégico como económico y han logrado reconciliar el apoyo a la industria verde, la seguridad estratégica y la descarbonización en algunos sectores. Estos países han hecho un apuesta muy decidida por la industria verde durante los últimos años, tanto en el control de minerales y materiales críticos como en la fabricación de bienes como paneles solares y baterías. Para Europa, este apuesta es aún más urgente en razón de la ausencia de independencia energética.

Además de crear un mercado para los bienes que llevarán a la descarbonización, Europa deberá asegurar una industria competitiva que produzca estos bienes.

Determinar el nivel de apoyo y los sectores a apoyar en este entorno global ultra-competitivo, utilizando de manera innovadora todos los instrumentos comerciales, regulatorios y fiscales, será crucial.

España ha llevado esta transición siendo un país que ha avanzado rápidamente en la descarbonización con un porcentaje alto de renovables en el mix eléctrico. El desafío es continuar demostrando su impacto positivo en el conjunto de la economía y la competitividad a través de precios de la energía más asequibles.

Durante la próxima década, si España es capaz de hacer los inversiones necesarios para adaptar el sistema a la electrificación de la economía y acelerar el despliegue de fuentes de generación de menor costo, su mix eléctrico podría representar un choque de competitividad positivo en razón de los precios de generación renovable más bajos. Debería ser un ejemplo y aprovecharse en atraer la industria y dar seguridad al inversor.

Este artículo examina los principales desafíos a los que la política energética europea se enfrentará durante los próximos años y cómo pueden ser abordados para asegurar que la transición energética siga siendo un motor de competitividad para la UE.

Necesidad de tener una visión para llevar a cabo la transición que se conecte con los grandes temas de la Unión.

En particular, la análisis se centra en los desafíos siguientes: Mettre en œuvre les politiques de décarbonisation, concevoir et adopter un nouveau cycle législatif avec l’horizon 2040, présenter une agenda de prix abordables de l’énergie, promouvoir une plus grande participation du secteur privé, développer une diplomatie énergétique plus efficace, promouvoir la compétitivité de l’industrie verte européenne et approfondir la gouvernance européenne dans le secteur de l’énergie.

1. Desafíos de la política energética europea durante el ciclo 2024-2029

1.1. Mettre en œuvre les politiques de décarbonisation y concevoir y adoptar un nuevo ciclo legislativo con el horizonte 2040

El mandato 2019-2024 ha sido marcado por una gran actividad legislativa que quizás no se reproducirá en el próximo, más centrado en la implementación y la simplificación. Uno de los mayores desafíos será la implementación efectiva del paquete Fit for 55. Esto requerirá una coordinación estrecha entre los Estados miembros y la Comisión Europea para asegurar que las medidas legislativas y regulatorias se apliquen de manera coherente y efectiva.

Durante la época 2024-2029, será evidente si las políticas implementadas son capaces de mantener el ritmo de reducción de emisiones requerido o si, en algunos casos, deben ser revisadas. Muchos textos legislativos incluyen cláusulas de revisión en 2026. La próxima Comisión será juzgada en parte por su capacidad para alcanzar 2030 manteniendo los compromisos tomados. Se deberá evitar la fragmentación del continente donde el desventaja entre los países más y menos avanzados se amplía. La implementación deberá ser armonizada con mecanismos de seguimiento robustos y de buenas prácticas. Será crucial proporcionar el financiamiento y el apoyo técnico a los países que encuentran las mayores dificultades para alcanzar estos objetivos. La utilización eficiente y la optimización de los fondos de la UE, así como el desarrollo de instrumentos financieros innovadores, serán esenciales.

La próxima Comisión deberá definir el nivel de ambición de 2040 basándose en la estudio de impacto del objetivo de descarbonización publicada. Esto será la base del próximo ciclo legislativo que deberá preparar el camino hacia los objetivos climáticos de 2040, estableciendo un marco jurídico y político que garantice la continuidad y el refuerzo de los esfuerzos de descarbonización. A partir de esta base, deberá establecerse un marco regulatorio y de financiamiento que sea coherente con el objetivo de neutralidad climática para 2050. Deberá definirse un marco regulatorio post-2040 que apoye la transición energética a largo plazo, proporcionando estabilidad y previsibilidad a los inversores y a las industrias. En particular, las últimas años, la Comisión ha sido invitada a establecer objetivos más generales como la reducción de emisiones y a evitar fijar demasiadas metas que podrían restringir la emergencia de soluciones alternativas.

Para lograr éxito, la Comisión deberá involucrar a todas las partes interesadas, incluyendo los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y los ciudadanos, en el proceso de diseño y aplicación de estas políticas, aprovechando la experiencia del paquete Fit-for-55.

1.2. Presentar un plan de precios asequibles de la energía con un marco regulador de medidas entre Estados miembros que proteja el mercado interior y la transición justa

Mantener los precios de la energía asequibles mientras avanza la transición energética es el desafío clave en el plan económico y de competitividad. El desequilibrio de precios de la energía en Europa desde el comienzo de los años 2000 se ha agravado recientemente debido a la crisis energética. Los usuarios industriales de la UE pagan actualmente entre cuatro y cinco veces el precio del gas natural y entre dos y tres veces los precios de la electricidad que pagan sus competidores en Estados Unidos.

Aunque la UE en su conjunto es el mayor importador mundial de gas y gas natural liquefado (GNL), la UE tiene una fuerte dependencia de las importaciones de energía con un poder de negociación limitado. En consecuencia, los precios altos del gas se repercuten en los precios de la electricidad. En 2022, el gas natural fijó los precios el 63 % del tiempo, a pesar de una participación del 20 % en el mix eléctrico. En 2030, incluso si la utilización de energías renovables aumenta con éxito del 46 % al 67 %, la proporción de horas durante las que los combustibles fósiles fijarán los precios de la electricidad seguirá siendo similar.

Es necesario aumentar la oferta de generación eléctrica con fuentes de energía baratas y reducir el tiempo de adjudicación tanto para la generación como para las redes de distribución. Es necesario hacer los inversiones necesarios en las redes y la flexibilidad para evitar los gargantones en el proceso de electrificación de la economía. Además, es necesario proteger a los usuarios de la volatilidad y dar a los productores una mayor seguridad.

Para ello, la recientemente aprobada reforma del mercado eléctrico promueve el uso de contratos de larga duración como los contratos bidireccionales por diferencias y los contratos de compra-venta de energía. Deberán ser extendidos con una mayor standardización y el apoyo posible de instrumentos de « de-risking » desarrollados por la Banque Européenne d’Investissement (BEI) y las Banques Publiques Nationales.

Además, en la UE, los mercados financieros de la energía sufren de una falta de transparencia, seguimiento y regulación, así como de una posible concentración. La regulación financiera de los mercados de la energía, actualmente fragmentada y con datos incompletos para su supervisión, deberá ser desarrollada. Finalmente, los Estados miembros han desarrollado diversas medidas de apoyo durante la crisis, como subvenciones y ayudas directas, para sectores y poblaciones más vulnerables que deberán ser estandarizadas. En algunos casos, se trata de ayudas de Estado, de subvenciones, de reducciones fiscales o de reducciones de costos de conexión. Sin embargo, su heterogeneidad pone en peligro el mercado único. Es decisivo en este sentido harmonizar las medidas adoptadas por los Estados miembros para evitar las disparidades y asegurar una transición justa. Estas medidas deben ser diseñadas por los Estados miembros para minimizar las distorsiones del mercado. Estas medidas tendrán un efecto positivo en la industria y en particular en aquellas que son intensivas en energía.

La discusión que se lleva a cabo actualmente en la UE sobre una crisis de desindustrialización está muy relacionada con el impacto en industrias específicas como el acero, la fabricación de plásticos, el sector químico, etc. Las razones de la falta de competitividad son variadas, como el acceso al capital, los « compliance costs » o la innovación. La contribución que la energía puede aportar es la rentabilidad de los precios y la estabilidad de la suministrabilidad. La España es particularmente bien ubicada y es un referente a nivel europeo. Por un lado, tiene un gran porcentaje de energía descarbonizada en el mix eléctrico, fuentes muy diversificadas y por otro lado tiene un mercado más desarrollado de Power Purchase Agreement (PPA) que le permitirá ser competitiva industrialmente.

Los PPA contratados han aumentado un 40 % en la UE en 2023 en comparación con 2022, el aumento se concentra en España y en Alemania, apoyado por la demanda de la industria de las Tecnologías de la Información. La BEI estima que el mercado de los PPA comerciales representará entre 140 TWh y 290 TWh en 2030. La Suecia y la España ofrecen un ejemplo de buenas prácticas en la UE. Para el futuro, para desarrollar estos mercados a nivel de la UE y que los consumidores beneficien de precios más bajos y estables, diversas acciones pueden ser consideradas, como promover instrumentos financieros con la BEI y harmonizar los tipos de contratos en la UE. Finalmente, los costos energéticos más bajos y el mix eléctrico diversificado en España son ventajas competitivas para atraer la industria.

Durante el próximo mandato, se puede comenzar a ver el desplazamiento de algunas producciones industriales hacia las regiones europeas con costos eléctricos más bajos después de la crisis como los países nórdicos o la península ibérica. Las consecuencias sociales y económicas de este ajuste deberán ser acompañadas de políticas más allá de la energía.

1.3. Promover una mayor participación del sector privado en una agenda de inversiones

El análisis de impacto del « Cadre sobre el climat y la energía para 2040 » ha modelado necesidades de inversiones de 660 000 millones de euros por año solo en el sector energético para mantener la trayectoria de descarbonización de la economía en 2050. Estas necesidades de inversiones incluyen la generación eléctrica, los redes y las soluciones de flexibilidad como las baterías. Durante el próximo mandato, será una prioridad desarrollar una enfoque integrado para descarbonizar el sistema energético de la UE en minimizando sus costos y en optimizando las inversiones. Si una zona de acción horizontal cuya importancia no puede subestimarse, es el sistema de distribución y las interconexiones. Será necesario ampliarlo enormemente para enfrentar los requisitos de electrificación como la absorción de los automóviles eléctricos o la generación con renovables. Será clave una planificación más coordinada a nivel de la UE y de los Estados miembros, así como la capacidad de tomar decisiones efectivas y acelerar el otorgamiento de permisos, de mobilizar una financiación pública y privada adecuada, de superar los problemas de aprovisionamiento y de invertir en los activos y los procesos de los redes.

Recursos públicos limitados

La Unión tendrá menos recursos públicos. Por una parte, esta año entran en vigor las nuevas reglas de gobierno fiscal que obligan a los Estados miembros a realizar un ajuste fiscal después de la suspensión debida a la COVID-19. Por otra parte, el Cadre Financiero Plurianual (CFP) deberá enfrentar prioridades como la defensa y la crisis en Ucrania. Además, deberá comenzar a rembolsar a partir de 2028 los intereses y el principal del programa Next Generation EU. Con la reducción de los recursos en el CFP y el fin del programa Next Generation EU, será crucial desarrollar nuevos instrumentos financieros para atraer inversiones del sector privado. En este sentido, la BEI se posiciona como un actor fundamental para el desarrollo de instrumentos de « de-risking » : instrumentos financieros que reducen el riesgo para los inversionistas privados en proyectos de energía limpia. Esto puede incluir garantías de préstamos y otros mecanismos de reducción de riesgos. Será útil llevar a cabo un ejercicio que identifique los mejores instrumentos por tipo de inversión para atraer al sector privado.

Inversiones que no necesitan tanto apoyo público

Su financiación por el sector privado es más evidente. Para estimularlas, la mejora de los plazos de llamadas de ofertas, por ejemplo, es clave para mejorar la bancabilidad de los proyectos. Por otro lado, las tecnologías que están en etapas anteriores de investigación y desarrollo necesitan más tiempo para probar su viabilidad económica y el tiempo para ponerlas a escala. Aquí, la intervención pública es importante. El « de-risking », las garantías públicas o diferentes tipos de ayudas juegan un papel fundamental.

Developar una diplomacia energética más eficaz

La Comisión Europea, durante su mandato 2024-2029, está enfrentada a la tarea imprescindible de desarrollar aún más una diplomacia energética eficaz que no solo promueve la descarbonización y la adopción de reglas globales coherentes, sino que también garantiza la seguridad de la suministrabilidad. Esta misión se inscribe en un contexto mundial complejo, caracterizado por la urgencia de la mitigación del cambio climático, la competencia geopolítica por los recursos energéticos críticos y la evolución de las políticas industriales en respuesta a los desafíos económicos y ambientales. La Comisión Europea, durante el próximo mandato, deberá adoptar una enfoque estratégico, pragmático y multilateral. Promover la descarbonización, asegurar la suministrabilidad de materiales críticos y mantener reglas claras en la industria de las tecnologías limpias son pilares esenciales para una transición energética mundial justa y sostenible. La cooperación internacional, tanto en los foros multilaterales como en las relaciones bilaterales, será clave para alcanzar estos objetivos y conducir el camino hacia un futuro más limpio y más seguro.

Relaciones bilaterales importantes

La relación bilateral con la China, la India y los Estados Unidos, tres de los mayores emisores de carbono y consumidores de energía, es esencial. La Comisión debe buscar acuerdos específicos que aborden el transfer de tecnología, la cooperación en investigación y desarrollo y la implementación conjunta de proyectos de energía limpia.

Relación con China

Es fundamental negociar sobre la existencia de un « nivel de juego equitativo » en la industria de las tecnologías limpias. La UE debe trabajar para equilibrar el mercado, evitar las prácticas de dumping posibles y asegurarse que los inversiones chinas en las infraestructuras energéticas europeas respeten las normas ambientales y de trabajo.

Relación con India

La prioridad debe ser apoyar el desarrollo de capacidades en energías renovables y en eficiencia energética. La Comisión puede facilitar el acceso al financiamiento y a la tecnología, promoviendo un crecimiento sostenible que reduce la dependencia de combustibles fósiles.

Relación con Estados Unidos

Es crucial reforzar la cooperación en el desarrollo de tecnologías limpias y políticas de descarbonización, buscando alineamientos y sinergías que reforzan la transición energética de ambos lados del Atlántico. Además, es imprescindible coordinar las políticas para evitar distorsiones en el mercado mundial y promover normas que favorezcan la competitividad y la durabilidad.

La tarea de la Comisión deberá centrarse también en la participación constructiva en los foros multilaterales. Estos incluyen la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Foro Internacional de la Energía (IEF) y las Conferencias de las Partes (COP) de la Convención-Cuadro de las Naciones Unidas sobre los Cambios Climáticos (CCNUCC). Estas plataformas permiten coordinar los esfuerzos mundiales, compartir las mejores prácticas y establecer normas internacionales.

En las COP, la Comisión deberá liderar la promoción de compromisos ambiciosos de reducción de emisiones y la implementación de mecanismos de financiamiento para las energías renovables en los países en desarrollo basados en los acuerdos de la COP28 para triplicar la generación renovable y doblar la eficiencia energética en el mundo. Además, debe avanzar en la mejora del marco mundial para la medición, la información y la verificación de emisiones, garantizando la transparencia y la responsabilidad.

La transición hacia una economía descarbonizada depende de un suministro seguro de materiales críticos como el litio, el cobalto y las tierras raras. Además de implementar la Ley Europea sobre los Materiales de Base, la Comisión deberá continuar desarrollando una estrategia integrada que diversifica las fuentes de estos materiales, favoreciendo la minería responsable y el reciclaje dentro de la UE. Además, es necesario establecer acuerdos de suministro con países productores, asegurando condiciones comerciales justas y duraderas.

La diplomacia energética debe incluir la promoción de normas mundiales para la extracción y el tratamiento de estos materiales, atenuando los efectos ambientales y sociales. En presencia de la preocupación por la competencia china y políticas como el Inflation Reduction Act (IRA) de los Estados Unidos, la Comisión deberá garantizar que las subvenciones y los apoyos europeos no desequilibran el mercado interno, sino que favorezcan una innovación y un desarrollo equilibrados.

La UE debe reforzar su marco regulador para la industria de las tecnologías propias, asegurando así la competitividad y la durabilidad. Es crucial colaborar con socios internacionales para establecer reglas claras que eviten prácticas desleales y favorezcan una competencia equitativa. La UE deberá dirigir la creación de un entorno regulador que favorezca el inversión en las tecnologías propias y el desarrollo de infraestructuras resilientes.

Finalmente, en un contexto de ampliación de la UE a los Balcanes y a Ucrania, la política energética será uno de los principales instrumentos de esta integración.

1.5. Promover la competitividad de la industria verde europea desde el punto de vista de la seguridad económica

Promover la competitividad del sector de la industria verde es fundamental para la seguridad económica de la UE. En un contexto de competencia mundial feroz y de transición hacia una economía descarbonizada, asegurar la fuerza y el liderazgo de la industria de las tecnologías propias europeas es vital para el crecimiento económico sostenible, la creación de empleos y la resilencia estratégica. Con el Agenda Verde, Europa ha creado la demanda en diversos sectores para su liderazgo mundial; es importante que la oferta que cubre esta demanda sea europea lo más posible.

La UE se enfrenta a un dilema estratégico entre el despliegue rápido de las tecnologías propias y la fabricación local de estas tecnologías, debido a los costos asociados. Un despliegue rápido puede ser realizado mediante la importación de tecnologías, lo que puede ser más económico a corto plazo, pero tiene riesgos de dependencia externa y de pérdida de control sobre la cadena de suministro. La Comisión deberá encontrar un equilibrio óptimo, alentando la fabricación local sin retrasar el despliegue para alcanzar los objetivos climáticos. Promover la fabricación dentro de la UE puede ser más costoso inicialmente, pero asegura una mayor autonomía, crea empleos locales y favorece el desarrollo de capacidades tecnológicas propias.

La UE deberá centrarse en los dominios donde tiene ventajas competitivas:

Liderar en R&D en tecnologías emergentes como la energía solar avanzada, el almacenamiento de energía, el hidrógeno verde y la economía circular. Exploitar la experiencia europea en eficiencia energética y en construcción sostenible. Utilizar la influencia normativa de la UE para establecer normas mundiales que beneficien a las empresas europeas.

Para promover la competitividad del sector industrial verde, la Comisión deberá utilizar todos los recursos disponibles:

Política industrial: implementar estrategias industriales que apoyen la cadena de valor completa de las tecnologías propias, desde la investigación hasta la fabricación y el despliegue. Política comercial: negociar acuerdos comerciales que faciliten el acceso a los mercados internacionales para las tecnologías propias europeas y protejan la industria local de las prácticas comerciales desleales. Política de concurrencia: asegurar que el marco regulador favorezca la innovación y evite una concentración excesiva del mercado que podría estifar el crecimiento de nuevas empresas. Instrumentos financieros: desplegar fondos europeos y mecanismos de financiamiento verde para apoyar la investigación, el desarrollo y la escala de las tecnologías propias. Educación: invertir en programas educativos y de formación para desarrollar una mano de obra calificada en el sector de la industria verde.

1.6. Profundizar la gobernanza europea en el sector de la energía

La crisis del gas ruso en 2022 me ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad energética de la UE y la urgencia de una gobernanza más profunda y coordinada en el sector energético. Basado en las recomendaciones del informe Letta, la Comisión Europea, durante su mandato 2024-2029, debe fortalecer los mecanismos de toma de decisiones a nivel europeo, en particular en lo que concierne a las infraestructuras energéticas y la intervención en los mercados eléctricos, para asegurar una transición energética efectiva y resiliente.

Los costes de la transición en un sistema descentralizado serán más elevados que en un sistema bien interconectado. El fortalecimiento de la gobernanza europea en el sector de la energía es esencial no solo para superar los desafíos geopolíticos, sino también una condición necesaria para asegurar una transición energética sostenible y resiliente. Los inversiones necesarios para las redes, las baterías y la flexibilidad son más eficientes si son planificados y decididos conjuntamente. La crisis del gas ruso en 2022 ha demostrado que las decisiones energéticas nacionales pueden tener repercusiones significativas a nivel europeo, incluyendo la coordinación de medidas para enfrentar los precios elevados de la energía, la importancia de la interconexión de los sistemas energéticos y la diversificación de las fuentes de energía de muchos países europeos.

Para superar estos desafíos, es esencial fortalecer la gobernanza energética europea: establecer un marco de toma de decisiones centralizado para las infraestructuras críticas y los mercados energéticos, asegurando una respuesta rápida y coordinada a las crisis; desarrollar y mantener planes de contingencia comunes que permitan una gestión eficiente de las urgencias energéticas; poner en marcha mecanismos de solidaridad y de apoyo mutuo entre los Estados miembros para asegurar el abastecimiento energético en situaciones de escasez.

Una gobernanza insuficiente provoca retrasos injustificados en la transición y genera costes adicionales para los consumidores y las empresas de electricidad. El marco actual de la gobernanza del mercado interior de la energía ha evolucionado a partir de un sistema en el que los reguladores nacionales supervisaban sus sistemas respectivos sin que sus decisiones regulatorias tuvieran un impacto directo y significativo en los Estados miembros vecinos. Muchos poderes y decisiones regulatorias dependen aún de organismos establecidos a nivel nacional. Sin embargo, el grado creciente de integración del mercado y los desafíos crecientes planteados por la transición energética muestran ya las limitaciones de este sistema. La integración creciente del mercado aumentará estas limitaciones. A futuro, teniendo en cuenta el papel de la energía como bien público europeo, será necesario desarrollar un sistema de gobernanza más integrado para aumentar la eficacia de las decisiones de compensación de inversiones, por ejemplo, para la integración de las energías renovables, de las redes y del almacenamiento para garantizar una energía estable y costos totales del sistema más bajos. Es más eficiente centralizar ciertas funciones.

La reforma del reglamento de Gobernanza durante el próximo mandato ofrece una oportunidad. Puede inspirarse en la Unión Económica y Monetaria (UEM) de la UE con un papel aumentado del Consejo de la Energía y del Comisario encargado de estas cuestiones. Por un lado, en desarrollando una supervisión regulatoria central de todos los procesos y decisiones de pertinencia transfronteriza directa. Un marco institucional más fuerte y más sólido implicaría reforzar los poderes de seguimiento, de investigación y de toma de decisiones a nivel de la UE con la posibilidad de proporcionar una supervisión regulatoria completa sobre todas las decisiones y procesos de impacto transfronteriza directo que afecten a los Estados miembros. El sistema actual reserva aún una serie de tareas y responsabilidades de naturaleza regulatoria a organismos privados con intereses comerciales. Esto es en gran parte debido a razones históricas en razón de la manera en que el mercado energético actualmente liberalizado es originario de una serie de sistemas nacionales completamente regulados. Por último, es necesario insistir en la interconexión de las zonas más periféricas en la Unión y, en el tiempo, tener en cuenta la situación de los países menos interconectados en todas las políticas energéticas.

Prix des énergies et croissance économique, avec matériel industriel