
El fútbol es más que un deporte; es un asunto global y un elemento clave en la construcción y representación de las identidades colectivas. Su influencia supera el campo deportivo, transformándose en un mecanismo de inyección de capital y acuerdos de sponsorización que reflejan su dimensión económica. Un reciente informe de Deloitte valúa el mercado europeo del fútbol en 38.000 millones de dólares para la temporada 2023-2024, con 20.000 millones correspondientes a las cinco grandes ligas masculinas de España, Reino Unido, Italia, Francia y Alemania.
La revista Forbes coloca al Real Madrid como el club más valioso del mundo, con una indicación de 6.750 millones de dólares, seguido de Manchester United, FC Barcelona, Liverpool y Manchester City.
Solo cuatro equipos españoles (Real Madrid, FC Barcelona, Athletic de Bilbao y Club Atlético Osasuna) no son sociedades anónimas deportivas, respetando los requisitos establecidos por la Ley del Deporte. Sin embargo, el valor estimado por Forbes para el Real Madrid y el FC Barcelona los coloca a nivel de empresas como la aseguradora Catalana Occidente, la constructora FCC o la Corporación Financiera Alba, alrededor del puesto 30 de las mayores sociedades del país.
La diferencia sustancial reside en el hecho de que sus marcas, conocidas globalmente, han sido construidas durante décadas y tienen un valor intangible especial, conferido por el campo del deporte y sus miles de aficionados.
Los inversiones en el fútbol europeo muestran dos modelos distintos: el capital privado y los fondos soberanos. Los primeros buscan la rentabilidad, mientras que los segundos, probablemente, buscan la influencia. La importancia transnacional del fútbol y, en particular, de las “cinco grandes” ligas europeas, ha atraído la atención de países como los del Medio Oriente, que buscan desarrollar su poder blando a través del sportswashing.
Los fondos soberanos de Arabia Saudita (Newcastle), Catar (Paris Saint-Germain) y Abu Dhabi (Manchester City) han realizado inversiones multimillonarias en el fútbol europeo, transformando los clubes de marcas locales en plataformas de monetización global.
La integración empresarial ha transformado la naturaleza local de los clubes de fútbol a través de estrategias de multipropiedad de control de los clubes (multi-club ownership, MCO). Por ejemplo, el City Football Group, que posee al Manchester City, también tiene inversiones en el New York City FC, Melbourne City, Palermo, Bahia, Mumbai City y un 44% del Girona FC. Además, dispone de una red de formación que canaliza el talento desde la base a los clubes más grandes, metodologías comunes y alianzas comerciales.
La Cina también ha realizado una onda de inversiones en clubes de fútbol europeos durante la década pasada, aunque este impulso ha perdido fuerza debido a resultados económicos negativos y la renuncia a albergar la Copa del Mundo en 2030.
Los mecanismos de inyección de capital y los acuerdos de sponsorización, como la publicidad en las camisetas y la denominación de los estadios, muestran la dimensión del negocio del fútbol global. Los acuerdos para la transmisión televisiva de las competiciones nacionales e internacionales proporcionan recursos cada vez más grandes y predecibles a medio y largo plazo, clave para la conservación de los suscriptores.
La reciente noticia del posible interés de Netflix por participar en la subasta de los derechos de la Liga de Campeones europea es un claro ejemplo de esta tendencia.
El ingreso del fondo estadounidense Apollo Sports Capital en el 55% del capital del Atlético de Madrid es un indicio del interés de los fondos privados de inversión para el negocio del fútbol español. En 2022, el fondo CVC ha invertido casi 2.000 millones de euros en el proyecto LaLiga Impulso. Hasta ahora, la consultora Football Benchmark ha identificado 76 operaciones de este tipo en clubes de fútbol europeos, más de la mitad de capital estadounidense. En España, se han producido ocho operaciones similares, incluyendo el ingreso de Velocity Sport Partners en el 99,7% del RCD Espanyol, del Ignite Group en el 87,6% del Real Valladolid y de Best Intentions Analytics en el 100% del Mérida AD.
Con una liga profesional de fútbol de importancia y proyección global de la española y clubes que atraen la atención mundial hacia el país, los movimientos de capital global hacia el deporte español continuarán produciéndose. La influencia y la imagen de España en el mundo del fútbol continuarán siendo un factor clave en la economía global del deporte.
